Nueva Época, Año 1 - Núm. 4

I.  LA EXPERIENCIA POETICISTA

 

 

1.-Un libro de revisión: La experiencia poeticista la he contado escasamente en un escaso libro: Autobiografía de un fracaso. Algunos compañeros de generación, entre ellos Salvador Elizondo -Paz me lo dijo también- me reprocharon que me había quedado corto. Tenía razón, porque ese librito era un buen pretexto para contar no sólo las experiencias personales, sino las relaciones de la época. Éramos muy jóvenes y han desaparecido la mayoría de los escritores importantes de entonces: González Martínez, Reyes, Pellicer, Gorostiza, Novo, Martín Luis Guzmán, etc...seguir leyendo

 

La historia de la literatura, especialmente a partir del siglo XX, se entiende y se estudia a partir de grupos de escritores reunidos en torno al espíritu de una misma época o corriente artística. No obstante, siempre quedan por fuera del cerco aglutinador esas almas singulares que no han convenido en seguir el camino ya aplanado y se han atrevido, atendiendo a una honesta necesidad personal, a surcar otros senderos menos transitados y reconocidos y, en consecuencia, más solitarios...seguir leyendo

 

Hoy, agosto del año 2011 lanzo como propuesta estética para la poesía lo que llamo La Poética de la Inconexión ¿Qué es y qué no es? 


La Poética de la Inconexión no tiene los ojos azules ni es dios en la tierra, pero baila
la danza de todos los dioses de la naturaleza en la naturaleza y en la vida artificial.
No es humana pero practica el Antihumanismo.
No es lógica y no tiene un cuerpo armonioso; le gusta lo amorfo y la teoría de la belleza
difícil y la estética de la fealdad.
La Poética de la Inconexión no parte de una secuencia razonada. Practica el error como un ejemplo de la
libertad creativa y la libertad de vida y pensamiento...seguir leyendo

 

¿HAY EN el mundo una palabra más cargada de sentido y prestigio que la de poesía? ¿Existe, por el contrario, alguna otra que sea más fácilmente puesta en irrisión y desconocida -tan a menudo empleada y tan mal definida? Por lo general, es la palabra, son las palabras las que sirven para significar, para definir a las cosas para liberarlas de su peso, para volverlas livianas, móviles y maleables por medio del espíritu. Ahora bien, en lo relativo a ésta, parece como si se hubiera encargado a la cosa del cuidado que incumbía a la palabra, Decimos que tal o cual cosa es poética. Y creemos entendernos. Pero pronto percibimos que no nos entendemos tan bien si tratamos de precisar por qué y cómo tal o cual cosa es poética o no. Y acaso, sencillamente, porque, en primer término, colocamos allí donde no está la cosa que pretendemos designar...seguir leyendo


Nueva Época, Año 1 - Núm. 3

Martha L. Canfield

Después del estallido de las vanguardias en Hispanoamérica, con la creación de movimientos originales y ampliamente fecundos como el creacionismo de Vicente Huidobro, o la adhesión a ismos importantes pero al mismo tiempo recreados, como el surrealismo de Pablo Neruda o de José Lezama Lima, o la formación de lenguajes innovativos y a menudo incluso desconcertantes, como ocurre con Octavio Paz, o de profunda elaboración filosófica, como hiciera José Gorostiza, surge la necesidad de volver a la realidad inmediata. Tal vez el primero entre todos en ese sentido fue Jorge Luis Borges, que ya en 1923 se inspiró en las formas y en el ambiente de su ciudad publicando Fervor de Buenos Aires, que mucho más tarde, para la edición de sus obras en 1969, simplificaría aún más y liberaría de toda retórica y de las precedentes tentaciones neobarrocas. En efecto, los poetas que solemos reunir bajo la etiqueta de la post-vanguardia sienten la necesidad de volver a una poesía ampliamente comunicativa y comprometida, es decir, testimonio de la cotidianidad con una orgullosa recuperación del lenguaje familiar, pero asimismo de los acontecimientos históricos y sociales, rechazando la retórica clásica, al punto de celebrar la antipoesía, como quiso llamarla Nicanor Parra. Muy significativo es el hecho de que después de la Guerra Civil española Neruda haya cambiado completamente de estilo, pasando del surrealismo de Residencia en la tierra (1933) a la poesía de compromiso político (España en el corazón, 1937) e histórico (El canto general, 1950), adoptando un lenguaje más sencillo y conversacional (v. Odas elementales, 1954-56-57, entre otras). Igualmente significativo es el desarrollo del exteriorismo de Ernesto Cardenal y de la poesía coloquial de Mario Benedetti, a menudo combinada con un lenguaje lúdico e inventivo pero siempre muy comprensible y hondamente emotivo, como ocurre con Juan Gelman. No es casual que el mismo Mario Benedetti haya sentido la necesidad de publicar un libro dedicado a la nueva poesía del continente, analizando una serie de autores definidos por él como «comunicantes» (v. Los poetas comunicantes, 1981), entre los cuales incluye al poeta salvadoreño Roque Dalton, militante revolucionario muerto trágicamente a sólo cuarenta años...seguir leyendo

Roberto Carlos Pérez

Los jóvenes modernistas hispanoamericanos empezaron a renovar la tradición literaria española cuando la palabra Modernismo todavía no rondaba en torno a sus hallazgos literarios. La visión del Modernismo como un movimiento, o al menos como una tendencia literaria, fue anunciada por Rubén Darío (1867 – 1916) en 1898, cuando escribió: «El espíritu nuevo que hoy anima a un pequeño pero triunfante y soberbio grupo de escritores: el modernismo...».

 

           Darío perteneció a la segunda generación de dicho movimiento. La primera, formada por José Martí (1853 – 1895), Manuel Gutiérrez Nájera (1858 – 1895), Julián del Casal (1863 – 1893) y José Asunción Silva (1865 – 1896), tuvo, desde luego, conciencia de las formas estéticas que estaba desarrollando, pero no de las extraordinarias implicaciones que sus obras habrían de producir en la literatura en lengua española.

 

          De la primera generación modernista fue el poeta colombiano José Asunción Silva, quien mostró más vínculos con la nostalgia romántica, las tradiciones populares tan caras al Romanticismo europeo, y con las intensas, aunque sutiles formas musicales que el Romanticismo había utilizado para sugerir estados de ánimo.

 

          Sin embargo, José Asunción Silva, frágil y pálido de niño, a quien sus compañeros de clase apodaron José «Presunción» por sus finos modales, encarnó como nadie la sensibilidad modernista, que era la sensibilidad moderna o avanzada de su tiempo. A ella remite la intensa e insoslayable espiritualidad de su obra poética y narrativa, indisolublemente unida a la exploración y el goce de los sentidos, prolongada en el conocimiento secular y todo cuanto, gracias a éste, había empezado a nacer a finales del siglo XIX.

 

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Victoria Martínez

Las Aguafuertes porteñas, escritas entre 1928 y 1933 en El Mundo de Buenos Aires, son textos breves; y según González Lanuza, fueron tan populares que se duplicaron las subscripciones los días que aparecieron. (1) David Rock observa que hasta 1930, durante las décadas de prosperidad, aún la gente de clase obrera asistía a la escuela secundaria y el nivel de alfabetización era 93%. Como resultado, se vio una proliferación de periódicos en Argentina. La brevedad de los ensayos los hacía ideales para ser leídos en el tranvía rumbo al trabajo. Además, al considerar el hecho de que los ensayos son "observaciones" de la sociedad porteña, era lógica su atracción para los ciudadanos de la capital argentina. Se podría dejar un análisis del lector para otro estudio; pero al ver los temas de éstos, es posible suponer que Arlt dirigiera sus textos a la clase media porque su enfoque es una crítica de la sociedad predominante. Como comenta Sylvia Saítta, "su mirada sarcástica ante un mundo donde los valores se han perdido, ridiculiza no sólo al comportamiento de cada uno de los tipos porteños, sino que pone en cuestión la organización de todo el sistema sobre el cual está basada la ética social" (64). Aunque concuerdo con esta observación de Saítta, cabe señalar ensayos en que no se los critica a los pobres; Arlt dirige su crítica a la burguesía.

 

Rock nota que hasta 1930 la gente prosperaba; no obstante, los inmigrantes y la gente obrera no pudieron penetrar las barreras que separan las clases sociales. Aún con título, pocos pudieron cruzar las líneas de clase, y la mayoría de las posiciones políticas y educativas permanecían bajo el control de las élites. (2) Rock nota que la universidad era sólo para los adinerados, y observa que "the cult of 'doctor' lived on in Latin American countries, accepted by all as the capstone of intellectual achievement" (221). Sin embargo, todo el mundo quería dar la impresión de que la riqueza y las apariencias contaban más que la realidad económica. Como James Scobie menciona:

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Luis Buñuel

El grupo de jóvenes que forman la Dirección de Difusión Cultural se acercó a mí para pedirme una conferencia. Aunque agradecí debidamente la atención de que me hacían objeto, mi respuesta fue negativa: aparte de que no poseo ninguna de las cualidades que requiere un conferenciante, siento un pudor especial de hablar en público. Fatalmente, el que diserta atrae la atención colectiva de sus oyentes, sintiéndose blanco de sus miradas. En mi caso, no puedo evitar una cierta confusión ante el temor de que puedan creerme un poco, digamos, exhibicionista. Aunque esta idea mía sobre el conferenciante pueda ser exagerada o falsa, el hecho de sentirla como verdadera me obligó a suplicar que mi período de exhibición fuera lo más corto posible, y propuse la constitución de una Mesa Redonda, en la que unos cuantos amigos, pertenecientes a distintas actividades artísticas e intelectuales, pudiéramos discutir en familia algunos de los problemas que atañen al llamado séptimo arte: así se acordó que el tema fuera el de "el cine como expresión artística", o más concretamente, como instrumento de poesía, con todo lo que esta palabra pueda contener de sentido libertador, de subversión de la realidad, de umbral al mundo maravilloso del subconsciente, de inconformidad con la estrecha sociedad que nos rodea.

 

Ha dicho Octavio Paz: "Basta que un hombre encadenado cierre sus ojos para que pueda hacer estallar el mundo", y yo, parafraseando, agrego: bastaría que el párpado blanco de la pantalla pudiera reflejar la luz que le es propia, para que hiciera saltar el universo. 

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Nueva Época, Año 1 - Núm. 2

Marta Lamas

Rosario Castellanos fue una gran feminista.1 La mayoría de quienes lo afirmaron antes, lo hicieron a partir del análisis de la rica obra literaria de esta chiapaneca universal; y hay quienes lo concluyen con base en la tesis de Maestría en Filosofía que la autora presentó a los 25 años de edad, el 23 de junio de 1950, tres años antes de que las mexicanas obtuvieran el derecho de votar. Elena Poniatowska asegura que con esa tesis, titulada “Sobre cultura femenina”, Castellanos “establece el punto de partida intelectual de la liberación de las mujeres en México” (Pacheco, 1974: 7).2 Es de notarse que la joven Rosario escribió su tesis sin haber leído El segundo sexo de Simone de Beauvoir, publicado en París un año antes.3 La historiadora Gabriela Cano (2012) considera que la tesis es un claro ejemplo de lo que Mary Louise Pratt (2000) llama el “ensayo de género”, o sea, una reflexión crítica que discute el estatuto de las mujeres en sociedad y que confronta la pretensión masculina de monopolizar la autoridad intelectual. Medio siglo después de presentada la tesis, el Fondo de Cultura Económica la publicó a instancias de Cano, con un prólogo de la historiadora que ubicaba el momento histórico en que se presentó la tesis y sus influencias intelectuales...seguir leyendo

Leticia Luna y Maricruz Patiño

México es un rico y vasto territorio habitado poéticamente por sus mujeres. Las poetas han contribuido a forjar un mosaico pluricultural y multilingüístico al expresar una conciencia propia y en consecuencia una identidad, al aportar a la poesía el imaginario de un universo intelectual expresado en diversas voces, tonos, formas y estilos, estableciendo así un diálogo con la nación. Desde el poema de Macuilxochitzin (México-Tenochtitlan, ca. 1435), esencia pura de la Flor y el Canto: Elevo mis cantos, / Yo, Macuilxóchitl, / con ellos alegro al Dador de la vida, / ¡comience la danza!, hasta el alarido de “This is Tijuana”, de Margarita-Sayak Valencia (Baja California Norte, 1980): La palabra Welcome riéndose en mi cara. La palabra Welcome / significando simultáneamente que toda entrada es una salida. El silencio / que apuñala. El desierto que hierve. Los gritos migrantes que estallan. / This is Tijuana; las voces de las poetas mexicanas emiten un intenso y sostenido tono que como viento armonioso nos habla de la grandeza de nuestro pueblo, de la belleza y multiplicidad de sus paisajes, de su historia y costumbres pero también de sus contradicciones. En los momentos cumbre de nuestra historia: el Mundo Prehispánico, la Colonia, la Independencia, la Revolución y el México Moderno, la palabra de la mujer ha estado presente a través de las más diversas formas poéticas... seguir leyendo

 


Agustina Roca (traducción)

Poema Sucio no es una nueva “canción del exilio”, aunque no lo habría escrito si no hubiese vivido la experiencia del exilio. Es verdad que varios años antes había sentido la necesidad de escribir sobre el universo de mi infancia y adolescencia en São Luís do Maranhão e intenté hacerlo en forma de novela. Todas las tentativas no pasaron de la página cien. Fue entonces en Buenos Aires, en mayo de 1975, que el deseo de revivir aquel universo volvió con mucha fuerza y otro objetivo: hacerlo como poema.Poema Sucio no es una nueva “canción del exilio”, aunque no lo habría escrito si no hubiese vivido la experiencia del exilio. Es verdad que varios años antes había sentido la necesidad de escribir sobre el universo de mi infancia y adolescencia en São Luís do Maranhão e intenté hacerlo en forma de novela. Todas las tentativas no pasaron de la página cien. Fue entonces en Buenos Aires, en mayo de 1975, que el deseo de revivir aquel universo volvió con mucha fuerza y otro objetivo: hacerlo como poema...seguir leyendo

Carlos Alberto Rodríguez Zepeda

Hay una posible explicación para pensar la escritura de Edmond Jabès. La razón fundamental es que sus textos no pueden adecuarse a ningún tipo de género. Esa disposición de su escritura es un ejemplo de lo que Mauirce Blanchot menciona como la discontinuidad de la búsqueda. La tradición occidental ha generado una capacidad narrativa centrada en la continuidad. El conocimiento en general es producido, en un fluir ininterrumpido donde hay, en principio, una hipótesis y al final un resultado, o cualquier otra estructura poética. La mirada de Jabès es al mismo tiempo poética e hipotética, pero lo es a su manera. Paradójicamente la suma de sus libros es un solo texto compuesto de fragmentos. Esta condición no proviene sólo de la vanguardia literaria donde se formó, su apuesta retoma la inspiración de la tradición judía y toda su concepción sobre las posibilidades metafísicas de la palabra... seguir leyendo



Nueva Época, Año 1 - Núm. 1

POESÍA Y POÉTICA

 

José Emilio Pacheco repetía a menudo la sentencia de Ezra Pound: “La poesía debe estar escrita tan bien como la prosa”. Esto se articularía con lo dicho en su magnífico poema a Flaubert: “Todo escritor debe honrar el idioma”. Podemos decir que ambas sentencias él las cumplió cabalmente en su poesía y en su literatura.

 

Como lo llevaban a cabo de manera magistral Jaime Sabines y el español Claudio Rodríguez -ya tomándolos como asunto del poema, ya dándoles un giro, ya haciendo un nuevo juego verbal-, Pacheco buscó darle una nueva vida al lugar común y a las frases hechas, como: “tener los pies en la tierra”, “morir como un perro”, “con la cola entre las patas”, “andarse por las ramas”, “Pasársela como ostra”… seguir leyendo

 

Hernán Lavín Cerda

¿Pesimismo genético? ¿Por qué me pongo a repetir a media voz, como si no estuviera muy bien de las facultades mentales, ¿pesimismo genético, venid a mí, venid y vamos todos, pesimismo genético?

 

Lo que sucede es que de improviso se abre la página 142 del imprescindible volumen Conversaciones con Woody Allen, de Eric Lax, publicado en la editorial Lumen, Barcelona-México, serie Memorias y Biografías, en traducción de Ángeles Leiva Morales al idioma castellano. La edición mexicana es de marzo de 2009, pero su vigencia es y será permanente si queremos estudiar a fondo la vida y la obra de uno de los cineastas fundamentales y más prolíficos de nuestro tiempo. Cuántas dicciones y contradicciones que afortunadamente aún nos iluminan. El propio Allen confiesa que Lax es su biógrafo medular desde los orígenes de su aventura por el mundo no sólo del cine. Lax vive actualmente en los Ángeles y es colaborador habitual de The New York Times, The Atlantic, Vanity Fair y Esquire...seguir leyendo

John               Ruskin

El primer principio fundamental que tenemos que establecer al tratar este asunto es que el fin del arte no es divertir; y que todo arte que se propone como diversión y, que persigue ese fin, debe ser de clase inferior y probablemente perjudicial. El fin del arte es tan serio como el de todas las demás cosas bellas: el cielo azul, el verde césped, las nubes, el rocío…, o son inútiles, o tienen un fin mucho más elevado que proporcionar diversión. Por más o menos deleite que sintamos en ellas, no es el deleite que sentimos en dar o recibir una sorpresa momentánea. Sería asunto de alguna dificultad metafísica definir las clases de placer, pero es perfectamente fácil para cualquiera de nosotros comprender que hay diferencia genérica entre el placer que sentimos por ver una comedia y el que sentimos por observar un amanecer. No es que no haya una especie de Divina comedia -un cambio y una facultad dramáticos- en todas las cosas bellas: la alegría, la sorpresa y los incidentes se confunden en la música, la pintura, la arquitectura y la misma belleza natural, de una manera establecida y duradera...seguir leyendo



Año 1- Núm. 3

He aquí al profeta: Antonin Artaud ha subido al mundo en sus espaldas, sufriendo la responsabilidad de ser sensible, puesto que propone la construcción del mundo Otro, de la Otredad, mientras que el Poder mantiene la organización de relaciones sociales perimidas (sin trascendencia, sin vivencias sublimes, sin compromiso radical con la Belleza profunda y cambiante); y este mundo -organizado en la lógica lo expulsa de su seno-, lo obliga al refugio extremo de soledad y construcciones mentales, le manda a alucinar en la separación de sí mismo (le aplican electrochoques en el hospital psiquiátrico) y de los demás, le limita su desesperación a cuatro paredes de manicomio. Artaud descubre que sus dolores reflejan la saña del Mal que quiere aniquilarlo, así resulta el Santo Mártir, un iluminado que no pierde tiempo para gritar sus iluminaciones proféticas:

 

“No somos más que unos espectros y unos muertos y es por eso que el mundo va tan mal. Incluso para los muertos, ay, existe un tiempo de descomposición y obscenidad, porque el Mal no sólo pudrió la Tierra sino también las esferas” ...seguir leyendo

 

Francisco Véjar

En torno a Dylan Thomas se ha tejido una leyenda. Para muchos fue el arquitecto del poeta maldito. Su existencia osciló entre el hechizo del amor y la muerte, en cuya contraposición encontró los motivos principales de su trabajo poético. Nació el 27 de octubre de 1914, en Swansea, Gales. Siendo muy niño supo de las leyendas populares del galés más remoto y mítico, donde los valores rurales aún conservaban su impronta. Ese legado que recibiera de sus padres fue la piedra angular de prácticamente toda su obra ... seguir leyendo

Eve            Gil

Mientras que los plebeyos de la intelectualidad mexicana hurgan desesperadamente en sus arbolitos genealógico sen busca de algún rastro principesco o cuando menos europeo, la princesa Hélene Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska, mejor conocida como “la Poni”, descendiente directa de aquel Poniatowski que traía loquita a la implacable Catalina de Rusia, pasa entre nosotros por señora sencillota y campechana. Rubia, adormilada de ojos, su actitud llama a la confianza, al cariño; a tocar su carita llena de pecas y tics conejiles ... seguir leyendo

 

Gabriel Rodríguez

TERRITORIO DE FRONTERA

 

La Región del Maule fue la frontera sur del Imperio del Sol. Hasta el caudaloso río llegaron los orgullosos Incas con sus chasquis y sus pucarás. Al sur del Maule - el mítico río de las lluvias — se extendía el indómito territorio del pueblo mapuche. Quienes se atrevían a cruzarlo, debían enfrentar la furia de la naturaleza y de los bravos hombres que la habitaban.

 

El Maule signa con su nombre un territorio surcado de bosques y ríos, de enormes montañas ... seguir leyendo



Año 1 - Núm. 2

Poesía y poeta son inseparables; no puedo escribir sobre la primera sin referirme al segundo. En tanto poeta, yo soy la poesía que escribo. Hace mucho tiempo deseaba ser poeta y no sabía cómo hacer un poema. Tenía trece años de edad y estaba solo en el mundo; era huérfano de madre y mi padre estaba en la guerra. Yo pertenecía a la calle, no iba a la escuela. Para vivir robaba objetos de poca mon- ta y dormía en los tejados o en los subterráneos de la gran ciudad salvaje de Nueva York en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. En ese año viví un extraño infierno. Creo que ese infierno es que forma a los poetas. Mi pecho se inflamaba de alegría y pena inexpresables. Yo deseaba contar al mundo entero lo que me sucedía, pero no sabía cómo. Si hubiera permanecido en las calles, tal vez no habría encontrado el modo de contar lo que deseaba. Me encarcelaron. Creo que en esa época mi vida no estaba mal dirigida; si yo era quien la dirigía, ¿por qué iba a estar mal, si siempre me guie con las mejores intenciones, en cualquier ambiente que me encontrara? Lo que para otros puede representar una injusticia —fui encarcelado a los 17 años de edad...seguir leyendo

Eduardo Llanos M.

Para una comprensión adecuada de Vicente Huidobro (1893-1948), resulta muy conveniente tener en cuenta el contexto global de la poesía escrita en español. Como se sabe, nuestro siglo XIX sufría una anemia poética bastante aguda, bien que no muy notoria para sus cultores. Si exceptuamos a Bécquer y Rosalía de Castro, queda poco por rescatar de los románticos españoles; sólo que los románticos hispanoamericanos son mucho menos interesantes que sus equivalentes peninsulares, los que, a su vez, tampoco...seguir leyendo

Hernan Lavín Cerda

A través de la longevidad, Jorge Luis Borges llegó a convertirse en el fantasma de sí mismo: longevidad celular y de escritura. Un fantasma finalmente triste, perspicaz, errante y ficticio como pocos: “Yo he sido desdichado tantas veces…” Un fantasma del más acá, una fantasmagoría póstuma. Espectro perdurable, sin embargo, y con densidad mucho mayor que la de tantas figuras de carne y hueso.

“Yo busco asombro donde otros encuentran solamente costumbre”.

Ahora me dicen que se murió ...seguir leyendo

Francisco Véjar

Friedrich Hölderlin fue quien mejor supo armonizar al poeta con lo sagrado. Su obra plantea la utopía de instaurar la divinidad en la tierra. Él mismo llegó a decir como síntesis de su búsqueda: “El hombre es un dios cuando sueña, pero un mendigo cuando reflexiona”. Nació hacia 1770 en Lauffen, aldea rodeada de colinas y viñedos a orillas del río Néckar. En su adolescencia escribe poemas bajo el influjo romántico de Goethe y Schiller. Su madre, sin embargo, quería que fuese sacerdote. Al cumplir catorce años lo interna en el convento...seguir leyendo 



Año 1 - Núm. 1

La verja de entrada es de estilo francés, y luego hay que subir por un camino hasta llegar a su casa. Por todas partes brota la naturaleza, con

árboles de apariencia casi humana. En el balcón del estudio, donde Nicanor Parra solía trabajar en sus artefactos, se domina buena parte del valle de Santiago. “Cuando compré el terreno no valía nada –recuerda el poeta–. Tenía que ir a buscar agua a la plaza de La Reina.

Empecé con una pieza y un baño. Y ahora ya ves en que se convirtió”. Es cierto. Mientras en el centro los apartamentos nuevos parecen nichos de cementerio, su residencia respira por los cuatro costados... seguir leyendo

Hugo De Mendoza

Si bien el hombre, en todos los siglos, ha tratado de imitar a Dios en su poder de creación, “El Golem” es uno de los  ejemplos más antiguos y, a la vez, cercano a dicho deseo.

 

Judá León, por medio del conocimiento y la magia que le otorga la disciplina, creó un ser que nombró Golem. Gustav Meynrink, impulsado por tal esencia y aunado a los secretos del tarot, recreó en su novela de igual nombre, la misma cosa en un segundo piso, alimentándose de la leyenda para aterrorizar a los habitantes de Praga... seguir leyendo

José Vicente Anaya

En la mayoría de las referencias literarias sobre Jack Kerouac se le clasifica (y queda congelado) como prosista, autor de novelas, además, esas referencias no escapan de contar con tan pobre información que sólo darán tres o, a lo sumo, cinco títulos, cuan- do sabemos que fue autor de más de veinte obras de prosa.

 

Pero la verdad es que tenemos en Kerouac a un gran poeta, tan singular que en su tiempo los “expertos” en poesía no lo reconocieron, salvo algunas opiniones de sus compañeros

de generación... seguir leyendo  

Manuel Lozano

Al diseñar (al intentar transcribir con palabras de este mundo) en el espacio y en el tiempo la figura de un hombre, corremos el albur de cerrar tras de nosotros puertas secretas, acaso inconcebibles y por qué no apócrifamente maravillosas, o de eludir, con negligencia, rasgos de un esplendor que ya no vuelve. Un retrato es siempre nada más que un perfil de vértigos, un titubeo de significantes, la peligrosa denuncia de un instante mortuorio en la que el retratado no es más que una suma de vacíos sobre la mirada del otro... seguir leyendo