"STRAPAESE" Y "STRACITTÀ", LOS MOVIMIENTOS CULTURALES A FAVOR Y EN CONTRA DE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA EN LA ITALIA DE LOS AÑOS ‘20

 

LOS MOVIMIENTOS CULTURALES A FAVOR Y EN CONTRA

DE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA EN LA ITALIA DE LOS AÑOS ‘20

 

 

El siglo XIX fue el siglo en el que la "técnica" dominaba el panorama, plasmando y configurando un futuro mejor y próspero para todos bajo su emblema. Sobre estos sólidos presupuestos afirmaba su presencia. La capacidad de resolver cualquier problema le era atribuida a esta "Hada". El poder benéfico de su varita mágica estaba fuera de toda duda. Corrientes de pensamiento que gozaban de un amplio consenso, como el positivismo, flanquearon y magnificaron esta orientación. A mediados de siglo, el pensador francés Auguste Comte fue el paladín y fundador del positivismo. El corazón del pensamiento de los positivistas residía en la absoluta confianza en el mejoramiento del destino de la humanidad en las manos del progreso científico. Este optimismo chocó muy pronto con los equilibrios sociales existentes. Los primeros síntomas de discrepancias entre la realidad y las intenciones se dieron de forma sistemática en las primeras décadas del siglo en Inglaterra. Un ejemplo emblemático fue el fenómeno de la protesta obrera de los luditas, que se caracterizó por la destrucción de máquinas innovadoras por parte de los obreros. Los primeros objetivos de estas acciones fueron los telares destinados al tejido. Sin embargo, nada pudo detener la que en nuestros días se ha convertido en una triunfante afirmación de la tecnología. En esta primera fase se produjeron fuertes contradicciones al interior de la clase obrera, que, de hecho, estaba preocupada y asustada al ver la posibilidad concreta de reducciones drásticas en los niveles de empleo, como consecuencia de la introducción de técnicas cada vez más complejas en los procesos productivos. Ante su inclusión, se asumió que el trabajo del hombre se volvería cada vez más superfluo. Pero la expansión de  aparatos tecnológicos cuestionaba el sistema de vida en su conjunto. En efecto, las múltiples y variadas oportunidades que ofrecían las diversas soluciones propuestas por el sistema tecnológico incidían en todos los campos de la vida social. Se ofrecían posibilidades impensables debido a la enorme aceleración lograda por el desplazamiento de bienes y personas, informaciones y recursos financieros. Los horizontes de la existencia estaban cambiando a una velocidad sin precedentes. En Italia, alrededor de los años ‘20, el impacto de las tecnologías en el modo de vida fue sumamente importante. Se formaron bandos opuestos sobre la valoración que se le daría a la irrupción de la "modernidad" en su conjunto. En ella, la técnica jugaba un papel de indudable protagonista. La "velocidad" fue tomada en consideración por los futuristas como piedra angular de la construcción de su poética, interpretada y reproducida genialmente en los códigos expresivos de todas las artes de una manera que no era absolutamente configurable hasta poco antes. Pero la intensa confrontación entre los dos modelos y estilos de vida alternativos, en Italia tuvo lugar con dos movimientos culturales, "Strapaese" y "Stracittà". El primero fue apadrinado por el pintor toscano Mino Maccari. Y en respuesta, nació "Stracittà", gracias a la iniciativa del escritor y dramaturgo Massimo Bontempelli. El primero, fascista de la "primera hora", desde las columnas de la revista que dirigía, "Il Selvaggio", argumentaba incisivamente sus razones, las cuales consistían en la defensa de los valores del mundo rural, que eran los paradigmas fundamentales de “Strapaese”. El creciente protagonismo de la tecnología socavaba todo lo que Maccari y sus seguidores pretendían preservar y mejorar: salvaguardar estilos de vida armoniosos, con tiempos y modalidades compatibles con el ser humano, que, según los partidarios de "Strapaese", eran negados y sofocados por el furor tecnológico. En definitiva, para ellos, la pátina de seducción de confort general que ofrecía la modernidad, concretamente iba a crear una distorsión generalizada de la existencia, con tiempos y ritmos de vida antinaturales. Estas consideraciones arrastraban con ellas valoraciones precisas sobre el ordenamiento habitacional, es decir, se comparaban los modelos de vida de la ciudad con los de los pueblos pequeños o del campo. Otro elemento, temido como una amenaza a la identidad nacional, como consecuencia natural de la afirmación de la modernidad, era su indiscutible anhelo de estandarizar productos, gustos y consumos, lo cual chocaba frontalmente con el espíritu de los italianos, afianzado a la sombra de los pequeños pueblos, alimentado por un individualismo impregnado de la constante búsqueda por hacer cosas bellas, características de ese “genio itálico” difundido capilarmente en cada uno de los pequeños pueblos, como lo demuestran las infinitas opciones culinarias y manufactureras que ofrecen los diferentes territorios. De opinión completamente diferente era Massimo Bontempelli, quien desde las columnas de su revista "900”, apoyaba las razones de "Stracittà". La revista también era escrita en francés y la sede estaba en París. Ya a partir de estos elementos, se podía intuir la intención de darle un corte cosmopolita e internacional a la iniciativa. Sobre todo, para marcar una clara distancia con los marchitos legados culturales del siglo XIX, siglo que en su opinión no había sido de los más prósperos para las artes nacionales. No es casualidad que el creador de "900” tuviera antecedentes futuristas. También Bontempelli, como su antagonista, se adhirió al Régimen, que apoyaba, y de una parte de este era protegido y alentado a recorrer los senderos seductores e innovadores que ofrecía la modernidad en su conjunto. El tema afrontado por los dos frentes opuestos a mediados de los años veinte del siglo XX no debe considerarse un episodio limitado a un lugar y una época pasada. Los argumentos apoyados por los contendientes de las dos partes opuestas de la barricada son de gran actualidad. Toda nuestra historia reciente, incluidos nuestros días, es la historia de una sociedad de consumo, de urbanización salvaje, de smog, de modelos de desarrollo sostenible. Tomar partido por un bando o por el otro es complejo, arduo, difícil. Sin embargo, una cosa sigue siendo objeto de atención, la epopeya (en mi opinión, perversa) de lo "desechable", en comparación con el viejo y responsable adagio campesino "nada se tira", que en el estado actual de las cosas parece ser un camino de salvación. Una filosofía simple que subyace al concepto de "reciclaje". Además de todas las ventajas, por ejemplo, climáticas, que se pueden conseguir siguiendo esas pautas, recuperamos la conciencia de lo que tenemos, Tierra, sol, agua, vientos, que con demasiada frecuencia hemos olvidado, incluida la tecnología. Y como siempre, el mundo sigue encontrando, aunque sea fugaz y precario, su equilibrio en el aliento de "pequeñas, grandes ideas". Precisamente, nada se tira, por favor. Comenzando por las ideas.

 

 

Traducción de Zingonia Zingone

 

Massimo Pedroni (Roma, Italia, 1957) es poeta, escritor, periodista, actor, y director de teatro. Ha publicado cuatro novelas: FerdinandLa sfacciataggine dei sogniAlla salute, y Dichiarazione di morte presunta; y tres libros de poesía: Viola (non è una donna ma i colori della copertina del mio moleskine)Per scomessa, y Vuoto scorsoio. 

 

Semblanza y fotorgrafía proporcionados por el autor.

Zingonia Zingone (1971) es una poeta, narradora, licenciada en Economía, y traductora italiana que escribe en español, italiano, francés e inglés. Vive entre Italia y Costa Rica. Cuenta con poemarios editados en España, México, Costa Rica, Italia, India, Francia, Nicaragua y Colombia. Sus títulos más recientes son Los naufragios del desierto (Vaso Roto, 2013), Petit Cahier du Grand Mirage (Éditions de la Margeride, 2016) y las tentaciones de la Luz (Anamá Ediciones, 2018). Entre sus trabajos de traducción destacan los más recientes poemarios de la nicaragüense Claribel Alegría: Voci (Samuele Editore, 2015), que se adjudicó el premio internacional Camaiore 2016, y Amore senza fine (Edizioni Fili d’Aquilone, 2018). Dirige la columna de poesía internacional en la revista italiana MINERVA.

 

 Poemarios editados en español:

 

Máscara del delirio, Ediciones Perro azul, Costa Rica, 2006.

 CosmoAgonía, Ediciones Perro azul, Costa Rica, 2007.

 Tana Katana, Ediciones Perro azul, Costa Rica, 2009.

 Equilibrista del olvido, Editorial Germinal, Costa Rica 2012.

 Los naufragios del desierto, Vaso Roto Ediciones, España, 2013.

 Las tentaciones de la Luz, Panamá, Nicaragua, 2018.

 El canto de la Sulamita – Poesía Reunida, Uniediciones, Colombia, 2019.

 

Semblanza y fotorgrafía proporcionados por el autor.

 

 

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