La tumba de Keats

 

Cuando se entra en Roma por la Vía Ostiensis y por la Puerta de San Paolo, el primer objeto con que se tropieza la mirada es una pirámide de mármol que se alza hacia la izquierda.

 

Hay muchos obeliscos egipcios en Roma, altas agujas serpentiformes de rojo barro, salpicadas de extraños caracteres que nos recuerdan las columnas de fuego que guiaron a los hijos de Israel por el desierto a su salida del país de los Faraones; pero mayor asombro aun se siente al contemplar esta pirámide desnuda, en forma de cuña, que se levanta aquí, intacta en medio de las ruinas y de los restos del tiempo, y que parece más vetusta que la propia Ciudad Eterna, como una terrible impasibilidad petrificada.

 

Así, en la Edad Media, se le consideraba como un sepulcro de Remo, que fue degollado por su propio hermano a raíz de la fundación de la ciudad: hasta tal punto parece antigua y misteriosa; pero hoy, cosa quizá lamentable, estamos más exactamente informados sobre ese punto, y sabemos que es la tumba de cierto Cayo Cestio, noble romano de escasa notoriedad, que murió en el año 30 antes de Jesucristo.

 

Pero aunque ya no podamos interesarnos por el difunto que yace en una magnífica soledad debajo de esa pirámide, y que es conocido únicamente en el Universo por su tumba, esta pirámide será siempre dilecta a los hombres de habla inglesa, porque, de noche, su sonrisa se extiende sobre la tumba de un escritor que está al mismo nivel de Spencer, de Shakespeare, de Byron, de Shelley, y de Elizabeth Barret Browning, en el gran cortejo de los dulces cantores de Inglaterra.

 

En efecto, en su base se extiende, en suave y verde pendiente, el paraje llamado Antiguo Cementerio Protestante, y en él se ve una tumba de aspecto vulgar, que se lleva la siguiente inscripción:

 

 

 

AQUÍ REPOSA TODO CUANTO

 

DE MORTAL HABÍA EN UN

 

JOVEN POETA INGLÉS QUE EN

 

SU LECHO DE MUERTE, EN LA

 

AMARGURA DE SU CORAZÓN,

 

PIDIÓ QUE SE GRABARAN

 

SOBRE SU LOZA FUNERARIA

 

ESTAS PALABRAS:

 

AQUÍ YACE UN HOMBRE CUYO

 

NOMBRE FUE ESCRITO SOBRE

 

EL AGUA

 

24 DE FEBRERO DE 1821

 

 

 

El nombre del joven poeta inglés es John Keats.

 

Lord Houghton llama a este cementerio “uno de los más bellos parajes que puedan encontrar la mirada y el corazón del hombre”, y Shelley dijo de él que “se enamoraría uno de la muerte al sólo pensamiento de ser enterrado en semejante lugar”.

 

Y, realmente, cuando vi las violetas, las margaritas, y las adormideras que cubrían la tumba, recordé que el poeta difunto había dicho una vez a un amigo suyo que el placer más intenso que había experimentado había sido el de ver crecer las flores, y que, en otra ocasión, después de haber permanecido durante un rato tendido, inmóvil, había murmurado con un extraño presentimiento de su muerte prematura: “Siento las flores crecer sobre mí.”

 

Pero esta piedra gastada por el tiempo y estas flores silvestres no son más que míseros recuerdos de un hombre tan grande como Keats, y más que en parte alguna, en esta ciudad de Roma, que tantos homenajes rinde a sus muertos, y en la que papas, emperadores, santos y cardenales, yacen ocultos en los “matrices de pórfido”, o rendidos en bañeras de jaspe, calcedonia y malaquita, centelleantes de piedras y metales preciosos, y que son objetos de un oficio religioso incesante.

 

Pues el sitio es nobilísimo y digno de un noble monumento. En su parte posterior está dominado por la pirámide gris, símbolo de edad del mundo, y lleno de los recuerdos de las esfinges, de la hoja de loto y de las glorias del antiguo Nilo.

 

Delante veo el Monte Testaccio, construido, dicen, con los cascos de las ánforas en que todas las naciones de Oriente y Occidente aportaban tributo a Roma, y a escasa distancia de allí, en la ladera colina, bajo el mundo Aureliano, se yerguen unos largos afilados cipreses, parecidos a antorchas consumidas para señalar el sitio donde está sepultado, bajo tierra, el corazón de Shelley, aquel “corazón de corazones”, ¡y por encima de todo, el suelo que hollamos es la propia Roma!

 

Y en pie, junto a la mezquina tumba de aquel divino adolescente, me lo imagine como un sacerdote de la Belleza inmolado prematuramente; y la visión de San Sebastián del Guido apareció ante mis ojos, tal como lo vi en Génova: un adolescente hermoso y moreno, de cabellera espesa y rizosa, de labios rojos, a quien sus enemigos habían atado a un árbol, y que, aun traspasado las flechas, alzaba los ojos llenos de divina expresión apasionada hacia la eterna belleza de los cielos que se abrían.

 

Y entonces mis pensamientos tomaron por si mismos la forma de versos:

 

 

 

HEU MISERANDE PUER!

 

 

 

Liberado de la injusticia del mundo y de su pena,

 

Descansa al fin bajo azul velo de Dios;

 

Arrebatado a la vida mientras la vida y el amor eran nuevos,

 

El más joven de los mártires reposa.

 

 

 

Bello como Sebastián, y como él indignamente muerto.

 

Ningún ciprés sombrea sombre su tumba, ningún tejo fúnebre;

 

Pero las margaritas de rojos labios, las violetas empapadas de rocío

 

Y las soñolientas adormideras apresan la lluvia del anochecer.

 

 

 

¡Oh el más altivo corazón rompió la desdicha!

 

¡Oh el más triste poeta que el mundo haya visto!

 

¡Oh el más dulce cantor de la tierra inglesa!

 

 

 

Tu nombre fue escrito con agua sobre la arena

 

Pero nuestras lagrimas conservarán verde tu recuerdo;

 

Y lo harán florecer como una albahaca.

 

 

 

(1ª, versión)

 

 

 

 

 

LA TUMBA DE KEATS

 

 

 

Liberado de la injusticia del mundo y de su dolor,

 

Reposa al fin bajo el azul velo de Dios;

 

Arrebatado de la vida cuando la vida y el amor eran nuevos

 

Aquí yace el más juvenil de los mártires,

 

 

 

Bello como Sebastián, y tan precozmente asesinado.

 

Ningún ciprés sombrea su tumba, ningún tejo funeral,

 

Sino dulces violetas llorando con el rocío,

 

Tejiendo sobre sus huesos una guirnalda siempre florida.

 

 

 

¡Oh el más altivo corazón que rompió la desgracia!

 

¡Oh los más dulces labios después de los de Mitiline!

 

¡Oh poeta pintor de nuestra tierra inglesa!

 

 

 

Tu nombre fue escrito en el agua… y perdurará;

 

Y lágrimas como las mías mantendrán verde tu recuerdo,

 

Como hicieron las de Isabella con su albahaca.

 

 

 

(2ª, versión, definitiva)

 

 

 

 

 

Traducción de Julio Gómez de la Serna

 

 

 

Este escrito fue tomado de Obras Completas de Oscar Wilde,

 

Editado por Ediciones Madrid, Aguilar, 1967, 1328pp.

 


 

Oscar Wilde (Dublín, 1854 - París, 1900) Escritor británico. Hijo del cirujano William Wills-Wilde y de la escritora Joana Elgee, Oscar Wilde tuvo una infancia tranquila y sin sobresaltos. Estudió en la Portora Royal School de Euniskillen, en el Trinity College de Dublín y, posteriormente, en el Magdalen College de Oxford, centro en el que permaneció entre 1874 y 1878 y en el cual recibió el Premio Newdigate de poesía, que gozaba de gran prestigio en la época. La lectura de autores como John Ruskin y Walter Pater conformó por esos años su ideario estético.

 

 

 

Oscar Wilde combinó sus estudios universitarios con viajes (en 1877 visitó Italia y Grecia), al tiempo que publicaba en varios periódicos y revistas sus primeros poemas, que fueron reunidos en 1881 en Poemas. Al año siguiente emprendió un viaje a Estados Unidos, donde ofreció una serie de conferencias sobre su teoría acerca de la filosofía estética, que defendía la idea del «arte por el arte» y en la cual sentaba las bases de lo que posteriormente dio en llamarse dandismo.

 

 

 

A su vuelta, Oscar Wilde hizo lo propio en universidades y centros culturales británicos, donde fue excepcionalmente bien recibido. También lo fue en Francia, país que visitó en 1883 y en el cual entabló amistad con Verlaine y otros escritores de la época. En 1884 contrajo matrimonio con Constance Lloyd, que le dio dos hijos, los cuales rechazarían el apellido paterno tras los acontecimientos de 1895.

 

 

 

Entre 1887 y 1889 editó una revista femenina, Woman's World, y en 1888 publicó un libro de cuentos, El príncipe feliz, cuya buena acogida motivó la publicación, en 1891, de varias de sus obras, entre ellas El crimen de lord Arthur Saville. El éxito de Wilde se basaba en el ingenio punzante y epigramático que derrochaba en sus obras, dedicadas casi siempre a fustigar las hipocresías de sus contemporáneos. También se reeditó en libro una narración publicada anteriormente en forma de fascículos, El retrato de Dorian Gray, la única novela de Wilde, cuya autoría le reportó feroces críticas desde sectores puritanos y conservadores debido a su tergiversación del tema de Fausto.

 

 

 

No disminuyó, sin embargo, su popularidad como dramaturgo, que se acrecentó con obras como Salomé (1891), escrita en francés, o La importancia de llamarse Ernesto (1895), obras de diálogos vivos y cargados de ironía; la primera de ellas fue estrenada por la célebre actriz Sarah Bernhardt en 1894. Su éxito, sin embargo, se vio truncado en 1895, cuando el marqués de Queenberry inició una campaña de difamación en periódicos y revistas acusándolo de homosexual. Wilde, por su parte, intentó defenderse con un proceso difamatorio contra Queenberry, aunque sin resultados, pues las pruebas presentadas por el marqués daban evidencia de hechos que podían ser juzgados a la luz de la Criminal Amendement Act.

 

 

 

El 27 de mayo de 1895, Oscar Wilde fue condenado a dos años de prisión y trabajos forzados. Las numerosas presiones y peticiones de clemencia efectuadas desde sectores progresistas y desde varios de los más importantes círculos literarios europeos no fueron escuchadas, y el escritor se vio obligado a cumplir por entero la pena. Enviado a Wandsworth y Reading, donde redactó la posteriormente aclamada Balada de la cárcel de Reading, la sentencia supuso la pérdida de todo aquello que había conseguido durante sus años de gloria.

 

 

 

Recobrada la libertad, cambió de nombre y apellido (adoptó los de Sebastian Melmoth) y emigró a París, donde permaneció hasta su muerte. Sus últimos años de vida se caracterizaron por la fragilidad económica, los quebrantos de salud, los problemas derivados de su afición a la bebida y un acercamiento de última hora al catolicismo. Sólo póstumamente sus obras volvieron a representarse y a editarse. En 1906, Richard Strauss puso música a su drama Salomé, y con el paso de los años se tradujo a varias lenguas la práctica totalidad de su producción literaria.

 

 

 

Semblanza tomada de la página Biografías y vidas, La enciclopedia en línea

 

 

 

John Keats (31 de octubre de 1795 -23 de febrero de 1821) Nació en Londres, Inglaterra. Poeta británico, considerado uno de los poetas más importantes del Romanticismo británico. Keats creció en el seno de una familia humilde, su padre se desempeñó como capataz de la caballeriza “Swan and Hoop” ubicada en Finsbury. Keats fue el mayor de cuatro hermanos; cuando tenía ocho años ingreso a la escuela de Enfield, mientras estudiaba entró en contacto con Charles C. Clarke, hijo del para ese entonces director de la institución, los dos entablaron una cercana relación que perduró hasta la muerte del poeta.

 

Ocho años después de ingresar a la escuela su madre falleció, debido a esto la situación de Keats cambia, por lo cual abandonó la escuela y se dedicó a ser aprendiz de cirugía y farmacia; después de cuatro años ingresó al Guy’s Hospital de Southwark de Londres como ayudante de cirujano, en el transcurso de estos años Keats, trabaja arduamente en beneficio de su carrera como médico, sin embargo, esta nunca atrajo su atención del mismo modo que lo hizo la poesía. Tras varios años de estudio consigue licenciarse como farmacéutico en 1816, ese mismo año Keats, empieza poco a poco a entrar en el mundo de la poesía impulsado por su amigo Charles C. Clarke, el cual publicó el 1 de diciembre de 1816 en el Examiner un soneto escrito por Keats llamado O Solitude, después de la publicación de este Keats, abandonó la medicina y se dedicó de lleno a la poesía. Los primeros años Keats, conoció y entablo amistad con diversos escritores de la época como Leigh Hunt, Percy Bysshe Shelley.

 

En 1817 publicó su primera obra bajo el nombre de Poemas, el libro contenía poemas y sonetos, de una desbordante calidad artística, sin embargo, esta no fue apreciada en su tiempo. Pocos meses después de la publicación de Poemas, este fue criticado mordazmente por John Gibson Lockhart en el periódico Blackwood’s Edinburgh Magazine, en la crítica Lockhart incluye a Keats y sus compañeros en la Cockney School, terminó usado de manera despectiva por el periódico para referirse a algunos poetas ingleses de la época, entre estos Leigh Hunt y John Keats.

 

El siguiente año sale el segundo libro de Keats llamado Endymion, en este el poeta hace una pequeña dedicación a Thomas Chatterton, poeta prerromántico inglés. El libro fue duramente criticado por Lockhart y el periódico The Quarterly RevieW, en gran medida las criticas eran realizadas por su amistad con el escritor Leigh Hunt. En el trascurso de 1818, Keats viajó en compañía de Charles Armitage Brown, visitaron Escocia, los Lagos y el Norte de Irlanda. Los paisajes y la experiencia del viaje influyeron fuertemente en la poesía escrita por Keats los años posteriores. Después del viaje Keats se traslada a la residencia de Charles Armitage Brown, en donde conoce a Fanny Brawne, de la cual se enamoró. Durante este periodo Keats escribió numerosos poemas y odas como The Eve of St Agnes, The Eve of St Mark, Ode to Psique, Ode to a Nightingale, Ode on Melancholy, Ode on Indolence y Lamia Part I; si bien este fue el periodo más productivo del poeta también fue el más problemático, además de las críticas de Lockhart, Keats tenía problemas económicos, su obra no generaba ingresos dado que era poco apreciada por el público, al mismo tiempo su hermano Tom, muere de tuberculosis, enfermedad que empezó a padecer el poeta, con el paso del tiempo esta  empeora poco a poco.

 

 

 

En 1820 publicó Lamia, Isabella, The Eve of St Agnes, and Others Poems, segundo libro de poemas, el mismo año Keats viajó junto a Shelley a Italia, durante el viaje visito diversos lugares con su amigo Joseph Severn, después de esto se establece en Roma, pues había notado el deterioro de su salud y sabía que era posible que no sobreviviera.  El 23 de febrero de 1821, falleció John Keats en la ciudad de Roma, fue enterrado en el cementerio protestante de Roma, en su tumba fue escrito el epitafio: «Aquí descansa alguien cuyo nombre se escribió en el agua».

 

El siguiente año sale el segundo libro de Keats llamado Endymion, en este el poeta hace una pequeña dedicación a Thomas Chatterton, poeta prerromántico inglés. El libro fue duramente criticado por Lockhart y el periódico The Quarterly RevieW, en gran medida las criticas eran realizadas por su amistad con el escritor Leigh Hunt. En el trascurso de 1818, Keats viajó en compañía de Charles Armitage Brown, visitaron Escocia, los Lagos y el Norte de Irlanda. Los paisajes y la experiencia del viaje influyeron fuertemente en la poesía escrita por Keats los años posteriores. Después del viaje Keats se traslada a la residencia de Charles Armitage Brown, en donde conoce a Fanny Brawne, de la cual se enamoró. Durante este periodo Keats escribió numerosos poemas y odas como The Eve of St Agnes, The Eve of St Mark, Ode to Psique, Ode to a Nightingale, Ode on Melancholy, Ode on Indolence y Lamia Part I; si bien este fue el periodo más productivo del poeta también fue el más problemático, además de las críticas de Lockhart, Keats tenía problemas económicos, su obra no generaba ingresos dado que era poco apreciada por el público, al mismo tiempo su hermano Tom, muere de tuberculosis, enfermedad que empezó a padecer el poeta, con el paso del tiempo esta  empeora poco a poco.

 

 

 

En 1820 publicó Lamia, Isabella, The Eve of St Agnes, and Others Poems, segundo libro de poemas, el mismo año Keats viajó junto a Shelley a Italia, durante el viaje visito diversos lugares con su amigo Joseph Severn, después de esto se establece en Roma, pues había notado el deterioro de su salud y sabía que era posible que no sobreviviera.  El 23 de febrero de 1821, falleció John Keats en la ciudad de Roma, fue enterrado en el cementerio protestante de Roma, en su tumba fue escrito el epitafio: «Aquí descansa alguien cuyo nombre se escribió en el agua».

 

Libros de John Keats

 

Poemas (1817)

 

Endymion (1818)

 

Lamia, Isabella, The Eve of St Agnes, and Others Poems (1820)

 

 

 

Semblanza tomada de la página Historia-Biografía.com

 

Imagen tomada del portal  A poem for every day!

 

Julio Gómez de la Serna Puig (1895 – Madrid, 28 de marzo de 1983) fue un prolífico traductor, editor, escritor y abogado español.

 

Hijo de Javier Gómez de la Serna y Laguna —abogado adscrito al partido liberal y funcionario del Ministerio de Ultramar— y de Josefa Puig Coronado, que entroncaba por línea directa con la escritora Carolina Coronado, su tía,2 fue hermano menor del escritor Ramón Gómez de la Serna. Tras el cierre del Ministerio de Ultramar a raíz del desastre de 1898, el padre fue destinado como registrador de la propiedad a Frechilla (pueblo de la provincia de Palencia) lo que obliga a la familia a trasladarse. Al ser elegido diputado, la familia retorna a Madrid.

 

  Se casó con Julia Segarra y Barinaga con quien tuvo cinco hijos: María Dolores, Jaime, Oscar, Susana y María Leticia.

 

  Durante la Dictadura de Primo de Rivera forma parte de Ediciones Oriente, editorial creada con la idea de difundir libros revolucionarios mientras durase su capital.3 Sin embargo la editorial tuvo éxito logrando buenas ventas, y precisamente eso significó su ocaso, pues al comprobar varios de sus miembros que existía un mercado para esos libros, se separaron creando sus propias editoriales, lo que en sí fue otro éxito del propósito de la editorial, pues darían acceso al mercado español a algunos de los autores y corrientes literarias más importantes del siglo. Julio es nombrado director literario4 al cesar Juan Andrade. En el verano de 1929 forma con José Lorenzo y César Arconada la Editorial Ulises con un escaso capital de cuatro mil duros, que apuesta por la narrativa europea contemporánea y la narrativa vanguardista española. En ella tiene un papel decisivo en mantener el catálogo abierto a los cambios en la literatura.

 

  Prologa la célebre obra de su hermano Ramón Gómez de la Serna El dueño del átomo (1928), donde mucho antes de su creación se especula con los peligros de la bomba atómica y la energía nuclear.

 

  Pensaba publicar un ensayo autobiográfico con resonancias filosóficas de su padre. Desgraciadamente el manuscrito original fue incautado por una patrulla de milicianos durante la Guerra Civil Española y al recuperarlo le faltaban más de la mitad de las páginas, lo que hizo inviable su publicación.

 

  Una vez finalizada la contienda, prosigue con su labor de traductor. Muchas de sus traducciones siguen hoy presentes en los catálogos de las editoriales (en 2014 hay 233 entradas de sus traducciones en el buscador de la agencia del ISBN de España). En 1961 ganó el Premio de traducción Fray Luis de León por su traducción de Memorias de guerra, de Charles de Gaulle.5

 

  Le fue concedida por Francia la Legión de Honor con grado de Caballero.

 

 

 

 

 

Semblanza Wikipedia

Fotografía Geni.com

 

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