Rabindranath Tagore

   Nació Rabindranath Tagore en el año de 1861, en el seno de la gran familia Tagore, séptimo hijo de Maharshi Debendranath Tagore. Pero su espíritu era incompatible con nuestras escuelas anticuadas. Su hermana mayor se quejaba: “Esperábamos todos que Rabi llegara a ser un hombre, pero nos ha decepcionado”. ¿Cómo podía saber ella que el pequeño Rabi tenía cita con su destino? Él se sentía frustrado ante la perspectiva de dedicar su vida a la abogacía. Rabindranath pasó toda su niñez devorando toda la literatura bengalí que existía. Comenzó ha escribir cuando todavía no tenia más que ocho años de edad.

 

   En 1890 su padre lo envió a Shelidah, en Bengala Oriental, para administrar las tierras que poseía la familia de aquella región. Los diez años que pasó en este ambiente rural le ayudaron a hacer de él un poeta de la naturaleza. Tagore era un patriota innato. A comienzos de la penúltima década del siglo XlX atacó sin temor el tráfico de opio con China.

   Tagore floreció y se desarrolló hasta llegar a ser un prolífico poeta de aquilatadas virtudes. En 1913 se le concedió el codiciado Premio Nobel de Literatura, por su Gitanjali. Donó la suma correspondiente a Shantinketan, que había fundado, entre tanto, como centro de estudios internacionales. A partir de entonces, comenzaron a lloverle honores. Numerosas universidades le confirieron el doctorado Honoris Causa en Literatura. La universidad de Oxford, por intermedio de una delegación especial, fue unas de las que lo honraron con tan alta distinción. En 1915 el trono le otorgó su título de nobleza. Le recibieron y le rendieron homenaje el Shah de Irán, y el Rey de Tailandia, Mussolini y el Presidente Hoover de Estados Unidos de Norteamérica.

 

   Le causó gran horror la masacre de Jallianwala Bagh. Inmediatamente escribió al Virrey renunciando a su título de nobleza. En esta carta histórica escribió: “Ha llegado el momento en que los galardones de honor sirven para dar resplandor a nuestra vergüenza en el incongruente contexto de la humillación, y yo, por mi parte, deseo no ser objeto de ninguna distinción especial, quedándome al lado de aquellos de mis compatriotas que por su llamada insignificancia están expuestos a una degradación que no puede corresponder a seres humanos”.

 

   ¿Cuáles son los aportes literarios y artísticos de Tagore? Rabindranath escribió obras dramáticas, poesía, novelas y cuentos, y compuso más de 2,000 canciones que canta todo el mundo, ricos y pobres, en ciudades y aldeas. Llevó a cabo una revolución en las tradiciones musicales y sus canciones llevan el sello del genio. Versan sobre los aspectos universales de la risa y del llanto, de la tristeza y de la alegría, del valor y de la fuerza, de la desolación y de la muerte. Sus cantares tienen un lugar en la mente y el corazón de la gente sencilla.

   Poeta de gran madurez intelectual, Rabindranath inculca a sus lectores amplitud de visión, confianza en la vida y serenidad de espíritu. Rabindranath insiste en que el hombre nació para amar y ser amado. Dios es amor. Pecar contra el amor es pecar contra Dios, el Bienamado.

 

   El aporte de Tagore a la literatura y al arte de la India ha resultado inmenso. Más adelante veremos en qué sentido.

   Epistolario. Tagore consideraba su tarea epistolar no sólo como un deber sino también como un placer. Se trataba para él de una comunión con sus amigos y conocidos, y hasta con las personalidades máximas ante quienes podía expresar libremente sus opiniones sobre hombres y asuntos de pública cuantía. La mayor parte de sus cartas las escribió en bengalí, pero algunas, en inglés. Entre sus destinatarios merecen especial mención Mahatma Gandhi, Bernard Shaw, y W. B. Yeats.

 

   Pintura. Tagore se dedicó a la pintura en una fase tardía de su vida: contaba con setenta años de edad. Se dedicó a este arte hasta dos años antes de fallecer. Se puede calcular, de manera aproximada, en doscientas, las obras pictóricas que ejecutó anualmente en el transcurso de este corto lapso. En total, sus pinturas alcanzan la cifra de dos mil. Podíamos decir, por consiguiente: “He aquí un genio creador, para el que privaba probablemente su expresión propia, cualquiera que fuera el medio de que sirviera: el verbo, la melodía o los colores y las formas”.      

 

   Composición musical. Dijo Romain Rolland: “La música es el espejo del alma.” No cabe la menor duda de que las dos mil canciones de Tagore reflejan el alma de la India. Pese a que resulte imposible efectuar cualquier clasificación rígida de sus innumerables cantares, el mismo Tagore los dividió en cinco categorías: Puja (litúrgicos), Prem (poesía, lírica de amor), Prakriti (odas a la naturaleza), Swadesh (canciones patrióticas), Bibidha (miscelanea). La música de estas canciones concuerda perfectamente con el tema de su letra.

   La obra musical y poética de Tagore tuvo su inicio en vísperas de un viaje a Inglaterra, cuando era todavía muy joven. Para un compositor de los más insignes del mundo, la obra de Tagore es cuantitativamente insólita. Según hemos mencionado, compuso mas de 2,000 canciones con letra y música. Especialmente interesante es el hecho de que el meritorio alcance de Tagore consiste en haber conciliado melodía con Bhava (sentimiento). El perfecto acuerdo entre letra y música, característica inalienable de su alcance único, se expresa primordialmente en canciones adecuadas a las más distintas oportunidades. Una de ellas es el himno nacional de la India “Jana Gama Mana”.

 

   Literatura. Dentro de tan amplia categoría se cuentan 6,000 obras que se han coleccionado hasta la fecha con relación a Rabindranath Tagore. De ellas, 3,000 se deben a la propia pluma de Tagore. Sus obras están vertidas a casi todas las principales lenguas del mundo.

   ¿En qué consiste esencialmente el aporte original de Tagore al saber y la comprensión del hombre? El aporte de Tagore en prode la causa de la Verdad y de la Paz ha sido agobiador. Basta con leer sus obras para comprobar la veracidad de esta aserción. Al formular su testamento de fe, declaro: “Tenemos fe en que la Verdad es una e Indivisible, aunque pueda haber distintos caminos que nos lleven a ella.”

   Por senderos separados, peregrinos de diferentes tierras llegan al mismo santuario de la verdad. Por dos corrientes fluye el saber: desde el Oriente y desde el Occidente. En su convergencia se percibe la unidad de la verdad que impregna y sostiene el Universo entero. De ello hacemos profesión de fe. En la percepción consciente de esta unidad de la verdad residen poderosas ventajas, residen la paz perfecta y el profundo bienestar del hombre. Esta es nuestra creencia.

 

   En Mi Evangelio escribe Tagore: “Nos cumple saber con absoluta seguridad que esencialmente somos Espíritu. Esto lo podemos conseguir alcanzando un dominio sobre nosotros mismos, elevándonos por encima del orgullo, de la codicia y del miedo con la conciencia de que las pérdidas materiales y la muerte fisiológica no pueden disminuir en nada la veracidad y la magnitud del alma.”

 

   Según palabras de Dr. S. Radhakrisknan, las contradicciones de la vida humana provocan la búsqueda de la verdad. El hombre es un ser a la vez infinito y finito. En él se combinan espíritu y naturaleza. Es hijo de la tierra, pero heredero de cielo. “En un polo de mi ser soy uno con plantas y piedras, pero en el otro polo de mi ser estoy separado del todo.”

 

   Como eslabón en la cadena natural de secesos, el hombre está sujeto a la ley de la necesidad; como entidad en el dominio espiritual de los fines, es libre. He aquí la contradicción con que tropezamos en la ciencia, en el arte y en la ética, contradicción que cumple explicar y resolver. El individuo anhela verdad perfecta. Pero en el mundo finito sólo puede acercarse a ellas sin jamás poseerlas por completo. Divisamos los ideales como a través de una niebla. Intelectualmente, aspiramos a un ideal de verdad completo, armonioso y universal. Pero el mundo de los hechos aislados es cuando mucho finito y condicionado. El intelecto, con sus tendencias divisorias y sus costumbres de disección, se halla la imposibilidad de comprender el conjunto. En el aspecto moral nos encontramos frente a otra contradicción entre aspiraciones idealistas y hechos concretos. Hay una lucha entre el infinito interno, que lleva el alma a anhelar un ideal, y el finito interior, que es herencia de pasada evolución.

 

   Asi pues, existe una tensión constante y a menudo sin solución entre el yo superior y el yo interior. Estos dos elementos no han alcanzado una armonía y, por ende, continúa el conflicto interno. El yo superior nos plantea un imperativo moral que reconocemos bueno y válido, pero nuestro yo inferior pone en tela de juicio sus altos orígenes y rinde tributo a los deleites de los sentidos. Este conflicto lo describe Tagore en Gitanjali. Todavía en Gitanjali, topamos con la necesidad de cambiar formas a causa de la imperfección de la forma del Hombre. “Camino de la perfección, el hombre, por la debilidad de su carne tiene que renovar su cuerpo, y es esta renovación a la que llamamos muerte.” La muerte no es más que una preparación para una vida superior y más completa.

   La poesía que canta Tagore el sufrimiento humano ha de traer esperanza y solaz a generaciones venideras. En el original de Gitanjali, en bengalí adoró al Dios cruel y querido, por los sufrimientos que le impuso. Porque en el pensar tagoriano tal como el fuego purifica el oro, tornándolo más noble y más resplandeciente, también por el sufrimiento asciende el hombre a la perfección. Jamás oró tan sólo por la alegría de vivir. En su oración no solicitaba más que fuerza para soportar el sufrimiento:

 

     “Dame fuerzas para soportar dignamente mis alegrías y mis penas.

      Dame fuerzas para que mi amor sea fecundo y útil.

Dame fuerzas para que jamás abandone a los pobres o doble mis rodillas ante el soberbio poder.

       Dame fuerzas para elevar mi espíritu por encima de las vicisitudes de la vida.

       Y dame fuerzas para someter con amor mi fuerza de voluntad.”

 

                                                                             (Gitanjali)

 

   Tagore amaba este mundo, porque amaba al Hombre. Amaba al Hombre, porque tenía fe en el Hombre. Amaba al Hombre porque el Hombre es Belleza. Tagore amaba la Belleza, porque la Belleza es la Verdad. Amaba la Verdad y amaba también la Muerte, porque la Muerte es Verdad.

   Dice:

 

             “La vida, la quiero. Y en mi fe

               no dudo amar por igual la muerte.

               Criatura que llora al abandonar un pecho,

               al tomar otro, pronto se consuela.”

 

                                                                                    (Chintra)

 

   La definición tagoriana del nacionalismo tiene un carácter universal, puro y sublimado. Citemos como ejemplo:

 

 

                “Doquier el espíritu desconoce el miedo y se camina con la frente erguida,

                  Donde el saber está al alcance de todos,

                  Donde el mundo se hizo partículas separadas por muros domésticos,

                  Donde la palabra emana de un pozo de verdad,         

                  Donde en lucha sin tregua se tienden los brazos hacia la perfección,

                  Donde el cristalino arroyo de la razón no cedió paso a costumbres estériles,

                  Donde el espíritu lo guías Tú hacia campos cada vez más amplios de pensar y    

                            acción

                  Padre: En ese mundo de libertad, concede a mi patria despertar. “

 

                                                                                   (Gitanjali)

 

   El 7 de agosto de 1941, tras ochenta años de vida fecunda, Rabindranath Tagore, la gran figura del renacimiento hindú, que había arrojado tanta luz sobre la época en que vivió, falleció dejando en duelo a todo el país. Fue uno de aquellos raros hombres de los que se puede decir sin exageración que no ni su propia generación ni cualquier otra verá repetirse una vida como la suya. Fue uno de los pocos representantes del hombre universal, al que pertenece el porvenir del mundo.

 

 

Este escrito fue tomado del libro Discursos sobre la India, editado por la Coordinación de Asuntos Culturales de la SEP, en mayo de 1969, México.  

Rabindranath Tagore. Poeta, filósofo y pintor indio nacido en Calcuta en 1861.
Hijo de un líder Brahmo Samaj, fue el menor de catorce hermanos. Recibió la educación básica en casa donde existió un gran ambiente intelectual.
A los diecisiete años fue enviado a Inglaterra para completar su educación; sin embargo, interrumpió los estudios cuando asistía a University College de Londres y regresó a su país para matricularse en escuela experimental en Shantiniketan. La primera parte de su obra está contenida en "Carta de un viajero en Europa" 1881, "Canciones del atardecer" 1882 y "El despertar de la fuente" 1882. Después de su matrimonio en 1883, continuó su larga carrera literaria, destacándose especialmente como poeta, con obras como "Gitanjali" 1912, "El Jardinero" 1913, "Luna Creciente" 1913, "Punashcha" 1932, "Shes Saptak" 1935, y "Patraput" 1936.
En 1912 regresó a Londres, en 1913 recibió el Premio Nobel de Literatura y en 1915 fue nombrado  Caballero por el Rey Jorge V.
Falleció el 7 de agosto de 1941.     ©

 

Semblanza tomada de la página A media voz.

 

Fotografía tomada de la página AstaGuru. 

Perala Ratnam fue un diplomático indio.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial fue en:Flight lieutenant en la Fuerza Aérea India.

En abril de 1948 ingresó al Servicio Exterior.

De abril de 1948 a abril de 1950 fue primer secretario de embajada en Tokio.

De abril de 1950 a mayo de 1951 fue secretario adjunto en el Ministerio de Asuntos Exteriores (India).

De mayo de 1951 a 1953 fue primer secretario de cónsulado en Alexandria.

De 1953 a 1955 fue primer secretario de Alta Comisión en Canberra.

De 1955 a 1957 fue ministro de embajada en Moscú.

De enenro de 1958 a marzo de 1959 fue secretario de enlace en el Ministerio de Asuntos Exteriores (India).

Del 29 de julio de 1959 a agosto de 1962 fue embajador en Vientián, (Laos)

Del 30 de enero de 1962 al 01 de diciembre de 1964 fue embajador en Santiago de Chile, a partir de mayo de 1963 fue acreditado en Lima.

De enero de 1965 a junio de 1967 fue embajador en Jakarta.

De junio de 1968 a agosto de 1969 fue embajador en la Ciudad de México y acreditado en La Habana.

En agosto de 1969 fue jubilado.

 

Semblanza tomada de Wikipedia.

 

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