Nueva Época, Año 1 - Núm. 5


 

Debo confesar que cuando en mayo de 2018 el Dr. Jorge Arzate me invitó a comentar el texto de Naxiña’ Rului’ Ladxe’ me sentí profundamente emocionada, ante la posibilidad de descubrir a Irma Pineda de un modo distinto. Había leído de manera aislada un par de poemas de ella en el blog La otra cara de la literatura http://otracaradelaliteratura.blogspot.mx/2013/11/poemas-de-irma-pineda.html

 

De ahí me quedé impresionada por algunas imágenes muy poderosas justo en la época de “los olvidos selectivos” con el poema Nosotros  cuando dice:

 

“…Nuestra palabra seguirá siendo canto

 

somos hijos de los árboles

 

que darán sombra a nuestro camino

 

somos hijos de las piedras

 

que no permitirán el olvido…”

 

 

 

Más tarde a través de Un mar, en donde con maestría hace uso de la dulzura dolorosa al hablar de forma clara y decir:

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Nueva Época, Año 1 - Núm. 4

Ballena 52 es el más reciente libro de poemas escrito por Jorge Contreras Herrera y publicado por Buenos Aires Poetry en agosto de 2018. En él Contreras hace una invitación al lector a sumergirse en una serie de textos donde la soledad, la melancolía, la espiritualidad, un pasado que es presente -que es futuro, que es memoria-, son un portentoso grito en el sueño. En la vigilia de una inmensidad que podemos llamar mundo.

 

     Creo que es importante tener el referente de lo que es éste mamífero del océano al que, a diferencia de otras especies de ballenas, nunca se le ha visto y no se le atribuye nombre, aunque científicos y biólogos le han llamado “Ballena de 52 Hertz”. Este nombre se debe a que 52 Hz es la frecuencia con la que se ha medido su canto, el cual difiere del de otros tipos de ballenas cuyos cantos oscilan entre los 15 y 25 Hertz...seguir leyendo

 

 Roberto López Moreno, con sus 76 años cumplidos, es uno de los poetas vivos de mayor importancia en Chiapas y en el escenario de la poesía latinoamericana. Ha experimentado prácticamente todo en su poesía y narrativa. Es el poeta de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX mexicano, indudablemente, y su obra en conjunto, marcada por las búsquedas técnicas y formales, es genuina y americana por su vastedad, además de su sed fluvial –ha dicho el crítico Julio Ortega- por hacer del lenguaje su patria y horizonte....seguir leyendo

 


Nueva Época, Año 1 - Núm. 3

Roberto López Moreno

 

 

Conflagración de sorpresas, la escritora Leticia Luna aceptó en acto de revitalización, la corola de audacias que la invitaban y se lanzó a enfrentar los vértigos del Poemuralismo, asumiendo primero y expresando después, las diversas aristas que componen el fenómeno.

No puedo más que tremolar mi admiración por este hecho tan poético de Leticia Luna, tan fraterno en lo de repartirse a todos utilizando esta forma de formas asida de los suspensos, a los decires con direcciones múltiples.

“¿A dónde va el tiempo si grita mudo su tránsito de molécula vasta?” y continúa ensanchando los signos que enamoran totales nuestro elogio: “El corazón da vuelcos sin miedo, abisal”.

El Poemural es un nóvedo procedimiento poético que pretende crear trampolines para voces coetáneas, pero hay que arriesgarse primero a pisar el trampolín amando y rechazando actitudes demolombianas (es la vida); se crean los nuevos rostros que dicen, que callan, que miran y vuelven a avanzar sobre la urdimbre de las palabras. Entonces las pupilas ven como desciende la luna sobre el muro y se hace poema... seguir leyendo

 


Nueva Época, Año 1 - Núm. 1

José Manuel Cuéllar Moreno

La hiperbólica caída del insólito niño Webber o a la añoranza de la carne, de Gerardo Miranda

 

 

El más reciente e hiperbólico libro de Gerardo Miranda, publicado por El Golem Editores, hace justicia a su título y deja en el lector el regusto amargo de los sabores insólitos.

 

La palabra poética de Gerardo pone el dedo en la llaga, sólo que se trata de una llaga incruenta en un cuerpo de plástico. Ni la filosofía ni la literatura pueden tomar como punto de partida para sus devaneos al hombre de carne y hueso de Miguel de Unamuno por la sencilla y contundente razón de que estamos inmersos, o peor aún, estamos arrojados y caídos a un mundo en que la sustancialidad vertebradora de los huesos ha desaparecido y la carne, con todos sus nervios y con toda su tibieza y con toda su fragilidad, ha sido reemplazada por la frialdad y el aspecto proteiforme del plástico. Éste es el tema del libro, si es que podemos hablar de “tema” y no más bien de un rezo o una súplica que el autor mastica con los labios apretados; este tema o rezo o súplica, decía, es el de plasticidad, una palabrota ambigua que designa tanto nuestras humanidades de sololoy, atrapadas en el vértigo de la mass media, como la avidez y la inquietud y el prurito de angustia con que experimentos los cambios en la actualidad: cambio de pareja, de trabajo, de casa, de ropa y de ideas, impidiendo la familiaridad continuada y entregándonos en cambio una perpetua sensación de precariedad e inmanencia. Lo de veras insólito es la perpetuidad fatigosa del cambio, con una fatiga parecida a la de la rueda de Ixión: todo es insólito porque todo y todos respondemos al ineludible deber del cambio, porque todo y todos poseemos el don gratuito –nadie lo escogió– de la plasticidad; nada en sentido estricto envejece porque nada en sentido estricto perdura. La vida, o mejor dicho, los cuerpos vivos –constata el autor– no son agentes libres y acaso –éste es el escándalo hiperbólico– tampoco están vivos... seguir leyendo