1.
Ella vive aquí
Lo sé por su acento extraño
Por sus costumbres diferentes a las nuestras
Lo sé por su risa que estalla
Comiéndose toda su desesperación
Salpicando su tristeza y la mía
Tiene pasos de una infancia de lejos
Un comienzo de historia que cruza el mar
Otros viajes que la esperan
Ella vive aquí
Como quien lucha por llegar a conocerse
Como quien respira lo mejor que puede
Ella me enseña todos nuestros defectos
Nuestras faltas de valor
Y la suerte de poder hablar sin esconder nada
Pero solo tengo apenas horas para ella
Tan pocas fuerzas, soluciones mal ajustadas
No estoy a la altura de nuestras derivas
Ella vive aquí
Quizá mejor que nosotros
Sabe todo lo que cuesta
Ella vive aquí
Porque la invito a quedarse
Los días no están sin ella
Ella vive aquí
Mientras nuestras puertas se cierran
Y la quieren del otro lado
Ella vive aquí
En un país que supo parecernos
Un país que ya no sabe
Que debe volver a soñar la igualdad
Un país que necesitará de todas y todos para su historia
Que no debería tener de extremo más que la acogida
Ella vive aquí
En un país que ella traza junto a nosotros
2.
Hay nombres recién llegados
Que no conozco
Nombres que voy aprendiendo
Dejo hablar a quienes creen
Que debemos llamarnos todos como el calendario
Hay costumbres, hábitos, formas de compartir
Jamás vistas aquí
Con qué mezclar nuestras historias
Dejo hablar a quienes tienen miedo
Que somos de un solo país, de un único libro
Hay pasos, caminos de heridas
Que se detienen donde puedo ayudar un poco
Carencias que Francia sabrá colmar
Dejo hablar a quienes solo se oyen a sí mismos
Que la vía de agua es la que nos hará hundirnos
Hay acentos que aprenden nuestra lengua
Manos que buscan palabras para hacerse entender
Vidas que se construyen en mi casa
Hay cuerpos que vibran con mi voz
Que de mis poemas solo comprenden la acogida
Hay encuentros tímidos que se abrazan
Que ocupan todo el espacio y yo se lo doy
Sé hacer crecer mi espacio
Dejo hablar a quienes están convencidos
De que, inevitablemente, seremos reemplazados, y a lo grande
Dejo decir
Y me agacho frente al niño
Que dejar caer entre mis brazos su pequeña canción turca.
3.
Anotemos antes que nada
Que no corremos grandes riesgos
Aquí sangran más las palabras que los cuerpos
Nuestras revueltas pueden marchar libremente por la calle
Nuestros gritos están poco amordazados
Nuestros libros existen incluso si nadie los lee
Por ahora
Nuestros opositores, nuestros adversarios, todavía no son
enemigos
Si caen algunas vidas y hay armas de repetición
Esta noche leemos a la intemperie
Nuestros chalecos de lentejuelas apenas detienen unas pocas balas
Por ahora
Solo por ahora, y tan inestable
Entonces
En primera línea, para mirar de frente lo que viene
Imposible voltear la cara
Para no equivocarnos de lucha
Para despertar todo lo que amenaza con dormirse en nosotros
En primera línea
Pequeñas acciones, apenas algunas vidas cruzadas
Fuerzas entregadas, fuerzas ofrecidas, sin sacrificio
Sin sentirnos portadores de un poder que nos exceda
Sin pretender lo justo, ni mucho menos lo superior
Solo una pequeña parte, un poco de nada a nuestro alcance
En primera línea
Porque los otros lugares, incluso los más cómodos
No son donde nos sentimos vivos de verdad
No laten a nuestro ritmo
Son, sin duda, más eficaces que nosotros
Las encuestas lo prueban
Todo indica que vamos a perder
Pero mientras exista la posibilidad de recuperar terreno
Seguiremos en primera línea
En primera línea
Pero no de las que deslumbran ni se ven desde lejos
No de las que se derraman en los medios
Apenas reconocida en nuestras calles
Nuestros vecinos se equivocan al decir nuestros nombres
En primera línea
Y no solos, eso esperamos
No llegaremos a todas partes, solo hasta donde se pueda
Hasta el agotamiento o un poco más
Sin dejar huella para después
Sin consigna
Si acaso, una leve aspiración en nuestro rastro
En primera línea
Por una versión de lo real que habita ahí
Porque encontramos las sombras
Las oímos
Porque en nuestra presencia se desliza una especie de promesa
En primera línea
Porque nuestras manos en los bolsillos no descansan
Porque la música dicta el compás de nuestras voces
Porque no elegimos estar aquí
Pero sí permanecer
En primera línea
Y todavía hay lugar
Para toda una tropa
Una línea sin fin
En primera línea
La frase a seguir
Para todo un libro
4.
Ellas vienen a hablar
Por las que luchan allá
Las que queman las telas
Las que cortan a puñados
Los mechones prohibidos
Ellas vienen a hablar
Como se despide uno de un país
Ya no podrán caminar
Por las huellas de su infancia
Cuentan de las niñas pequeñas
Que quisieran ser niños
Para jugar igual que ellos
Para sentir el viento en la piel de la misma forma
Para que las miradas no sean una amenaza
Las niñas
De cabellos liberados
Y puños alzados
Frente a la foto de los dirigentes
Un dedo bien decidido
A no aceptar más
A no aguantar más
Un dedo bien convincente
Ellas vienen a hablar
Con sus voces justo donde deben estar
Aunque no guste
Señalan lo ridículo
Lo insensato
« Vivo en Francia
Como una mujer libre »
Hablan por aquellas
Que se ven obligadas a callar
Que aparecen de espaldas en las imágenes
Las que cantan
Bailan en la calle
Arriesgándose a caer
Las que luchan
Pero no quieren imponer nada
Luchan por poder escoger
Ellas hablan y dicen
Que esta vez
Creen en ello
Mientras tanto
El mundo gira
Y nos demuestra lo contrario
Ellas hablan
De una revolución
Que no querían
Pero desde hace más de cuarenta años
¿Alguien la ha escuchado?
Ellas hablan aquí
Manifiestan allá
Mueren un poco en todas partes
Por un mensaje simple
« ¡Mujer, vida, libertad! »
5.
Somos más de ocho mil millones
Y casi tantas voces
Que nadie oye
Así que les ruego me disculpen
Por escribir una vez más
Por ocupar todo el espacio
Todo el espacio de esta página
Sé bien que estoy fingiendo
Que es una postura
No soy poeta
Ni siquiera mi boca cree
En lo que escribo
Mis pequeños dolores
O lo que me parece bello
Todo lo que he fallado
Mis ideas, mis esperanzas
Todo eso no es nada
Creo saber por qué
Ella no responde a mis mensajes
Más de ocho mil millones
Y casi tantos
Que no vemos
Así que cerremos los ojos
Ante mis falsas luces
Ante mis casi frases
Ante mis torpes intentos de socorrer
Incluso mis gestos
No siempre son míos
¿Qué son mis rebeliones
Mis discursos gastados?
Simplemente, no he entendido nada
Y mis compasiones solo por azar
Luego todos esos textos bonitos
Que forman los libros
Que no leeremos
O apenas de manera distraída
Sin memoria
Y si el mejor de ellos
Nos toca, nos transforma
Solo dura unos años
Y todo se apaga
Mis buenas acciones
Mis principios altruistas
Lo que salvo
Mis sacrificios
E incluso el amor
Nada de eso cuenta
Ella tiene razón de no verme
De no presentarse a la cita
Ocho mil millones y bastantes más
A quienes no hablar
A dejar pudrirse
En su pedazo de vida
No solo desconocidos
No solo anónimos
No
Todos más o menos ausentes
Todas más o menos ausentes
Ignorados con la frente en alto
Borrados
Destellos de televisión
Bellas canciones
Y todo lo que hace de mí
Un no poeta
Para hablar de las libertades pisoteadas
Los sufrimientos mudos
Las muertes sin rastro
Todo lo que ni siquiera tocamos
Con prótesis de piel
Mis luchas sin fe
Mis guerras sin riesgo
Mi voz sin auditorio
Mis pasos sobre el escenario
Sin nadie delante
Y hasta mi vida
Nada de eso existe
Ella hizo lo correcto
Al elegir el silencio como respuesta
Una justa porción de ignorancia
Ocho mil millones y ¿por qué detenerse ahí?
Barrios de lata
Vertederos a cielo abierto
Zonas no protegidas
Fosas comunes
Ya el olor ácido de la putrefacción
Pero respiren
Aún está lejos
Sé muy bien perder mi vida
Intentando darle voz
A todo el mundo
Pero qué palabras
Palabras inmóviles
Demasiado suaves para raspar las gargantas
Palabras gastadas
Que no se aferran a nada
Palabras demasiado burguesas
Demasiado sanas
Todas esas palabras que cuentan
Mi impotencia para hacer sociedad
Mi incapacidad de transmitir
Mi incultura de la multitud viva
Mi facilidad para hablar sólo de mí
Exactamente ahí donde nunca estaré
Al igual que ella
Yo no hubiera ni leído
Ni queido encontrarme
Ocho mil millones y tan poca importancia
Tantos corazones a corto plazo
Cuellos anudados a una rama
Manos atadas a la espalda
Rodillas en tierra
Cabezas que ruedan
Pulmones llenos de mar
Abusos justo antes de la pena capital
Vientres vacíos
Ejecuciones sumarias
Ocho mil millones y daños colaterales
Hizo exactamente lo que yo habría hecho en su lugar
Tratarme como si no existiera
Como alguien
Que no sabe hablar
Que escribe para nada
Entonces, para estar seguro
De no dejar ningún rastro
Para ella y para todas las demás
Para que ustedes puedan ver
Cada vida mencionada antes
Dejo de suicidarme
Traducción de Zingonia Zingone
Semblanza y fotografía proporcionadas por Zingonia Zingone
Christophe La Posta (1979) es autor y
coordinador de talleres de escritura. Su obra ha sido publicada en revistas y antologías como On n’est pas là pour se faire engueuler, Rumeurs n.º 8, Un poème est passé, Présents au surréalisme y
En première ligne. Thierry Renard, estas últimas publicadas por Éditions La rumeur libre.
Sus textos también forman parte de las antologías L’Éphémère… 88 plaisirs fugaces, Frontières… Petit atlas poétique y Grâce… Livre des heures poétiques, publicadas en el marco del Printemps des
Poètes y coordinadas por Bruno Doucey y Thierry Renard.
Su primer poemario, Couleurs aube, será publicado en marzo de 2026 por Éditions La rumeur libre. Asimismo, desarrolla proyectos de creación oral y musical junto al grupo Avis Contraire, con
presencia en plataformas digitales.
Zingonia Zingone (Londres, 1971) es poeta, narradora y traductora. Escribe en italiano, español, inglés y francés. Sus libros han sido editados en España, México, Costa Rica, Nicaragua, Colombia, Italia, India, y Francia. Sus títulos de poesía más recientes son Los naufragios del desierto (Vaso Roto, 2013), Las tentaciones de la Luz (Anamá Ediciones, 2018), El canto de la Sulamita – Poesía Reunida, (Uniediciones, 2019), El viaje de la sangre (Huerga & Fierro Editores, 2021), y La pajarera sin redes (Domingo atrasado, 2022). Entre sus trabajos de traducción destacan los últimos dos libros de Claribel Alegría: Voci (Samuele Editore, 2015) y Amore senza fine (Fili d’Aquilone, 2018). Es fundadora de los talleres de poesía FreeFromChains y consejera editorial de la revista literaria mexicana “El Golem”.
Semblanzas y fotografías proporcionadas por Zingonia Zingone

Escribir comentario