TE AMO
nada hay que yo ame
ningún placer
está el No que amo, y en la dulzura o profundidad
pero el No no es acaso el Todo (levanta una aurora sobre
esas palabras ciegas como manos)
pues siendo Todo y fuera de Todo ya nada
a la Nada en principio hay que perseguirla
Oh yo amo.
Valle de lágrimas
Tres lirios amarillos
brotaron de la tierra entre fondos negros
de aguacero abominable,
imagen
de la satisfacción que siente Dios.
Otros iris azules vinieron otro día
y los caminos semejando serpientes secas
los rodean, les impiden huir
pues la mañana no es ni fría ni cálida ni sombra:
es útil
y este mundo es seguramente el lugar de la tentación.
El Diluvio
Lo que había de más vasto y de más tranquilo
de más pleno, de más transparente
sin bordes
igual
glauco y pacífico en un vaso
sin paredes y como aceite reunido bajo el sol de la voluntad divina,
lo que había de más acuoso en ese desierto calmo
y lo que había de más por fin
en esa punición perfecta del crimen reducido, durmiente sin chapoteo
ya que el agua no se mezcla con el espíritu,
lo que había de más hermoso en la masiva muerta luz del diluvio
fundidas las montañas diez mil metros
tapizados los fondos del mar con la fornicación de las ciudades,
era un ramo
de silencio, una napa de silencio
un movimiento de silencio posado
una extensión no controlada de silencio que también sería recubierto
era
una paloma en gestación silenciosa
que se detendrá sobre el techo con un nuevo efecto de silencio.
De Las Nupcias (1925-1931)
Ciervo de la noche
Si buscas al ciervo, debes recogerte
en el calor de la unidad
secretamente de rodillas antes del alba
sin aliento en el espesor de las montañas
estar ansioso, sutil y terrible, astuto
dispuesto a todo, necesario
y suave como una mujer
es entrar desnudo en tu suerte
tu suerte arrastra la suerte
de la bestia inaudita de la bestia invisible
que no aparece primera
en los espacios llenos de hostilidad,
tu alma ese cazador maldito
ha salido a enlazar muy lejos la del ciervo
mucho antes de que existiera, y el alma de la bestia
mucho antes de que su nariz te husmeara
cuando el sobresalto divino
ocupe la roca invisible, ¡lucha por escapar!
Batalla sutil hábil de tus deseos
que no acabará sino en bala,
y una vez en el punto del misterioso
la bala ha de ser por fin tu último deseo
y tu destino entero será proyectado
en el sublime destino del ciervo
mientras la sangre sombríamente te recompense.
Último suspiro
Desesperado por haber atravesado enteramente
mis negros montones de bellos sueños
sin haber tomado
de esas montañas sus plumas
de esos mares sus pájaros de dulzura sexual
sin haber recostado a la hermosa en los juncos
ni aspirado la miel de los bosques
sin haber mezclado y declinado todo
para juntarlo en mi salvador y adorarlo.
De Sudor de sangre (1933-1935)
Elena
¡Qué bella eres ahora que ya no existes!
El polvo de la muerte te desvistió hasta el alma,
¡qué codiciada desde nuestra desaparición!
Las ondas las ondas llenan el corazón desierto
la más pálida de las mujeres,
buen tiempo en las crestas de agua de esa tierra
del paisaje muerto de hambre
que bordea la ciudad del ayer de los malentendidos,
buen tiempo en los inesperados verdes circos de montañas
convertidos en iglesias,
buen tiempo en la meseta desastrosa desnuda y trastornada
porque estás tan muerta,
esparciendo soles en las huellas de tus ojos
y las sombras de los grandes árboles arraigados
en la terrible cabellera que me hacía delirar.
Negro retorno a la vida
Si las sombras son más profundas que la sangre
O si la sangre es mucho más profunda que la sombra
Qué negrura hay en los límites de tu roja sangre
Es aquí donde se entra en la noche virgen
Es aquí donde ella desencadena las luces
Hormigueante de espacio y de espacio y de noche
Es aquí donde deja caer sus ruidos
Y sus mantos y sus desnudeces profundas
Es aquí donde todo surge, se yerguen y adora
Como nada en la Nada y en el No de la noche.
Nada
Si el milagro del día es amar el día
Con la carne con el crimen con el amor
El milagro de la noche es no amar nada
Ningún amor ninguna dulzura del día
El milagro del amor es no amar nada
Por los agujeros de estrellas nada conocer
No saber nada n vivir ni perecer
Ser la llama de no existir en nada.
De Materia celeste (1938)
Paisaje chino
Llueve sobre un gran lago, todo está borroso y detrás, sigilosamente el trueno. Largas cintas sueltas deshilachan las rocas más duras mientras el agua está lisa como una virgen. Yo paseo una pena de varios siglos notando el aire vivo sin viento sobre mi cara.
No hay nadie en este país. Todo es aquí pérdida, fantasma, ausencia después de la muerte. Ni siquiera existe esa pena de la que hablé. Una vez más se trata de lograr que el terrible conflicto no mate al poeta.
Prosas (1960)
Traducción de Federico Gorbea
Pierre Jean Jouve (Arras, 1887 - París, 1976) poeta y novelista francés. Estudió matemáticas y derecho. En 1906 fundó en Lille la revista Les Bandeaux d’Or. De 1911 a 1913 adelantó estudios de Filosofía en Poitiers. En sus inicios hizo parte del unanismo francés, junto a autores como Jules Romains, Charles Vildrac y Georges Chennevière. Posteriormente, renegó de sus primeros versos, tradujo al francés Poemas de la locura de Hölderlin y Romeo y Julieta de Shakespeare, y comenzó a publicar sus primeras obras: Las nupcias (poesía), Paulina (Novela).
Fuente biográfica y fotográfica: Book-Node
Federico Gorbea es un poeta y traductor argentino. Ha publicado varios libros, incluyendo "El arte único-poetas argentinos contemporáneos" y ha sido director de la revista literaria "Juego Rabioso" junto a Horacio González Trejo y Horacio Pilar. Gorbea también ha trabajado en la traducción de obras literarias, como la "Divina Comedia" de Dante Alighieri

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