Poesía de Pierre Jean Jouve en traducción de Federico Gorbea

TE AMO

 

              nada hay que yo ame

 

                                                 ningún placer

 

está el No que amo, y en la dulzura o profundidad

 

pero el No no es acaso el Todo (levanta una aurora sobre

 

     esas palabras ciegas como manos)

 

pues siendo Todo y fuera de Todo ya nada

 

a la Nada en principio hay que perseguirla

 

                                                                        Oh yo amo.

 

 

 

 

 

Valle de lágrimas

 

 

 

Tres lirios amarillos

 

brotaron de la tierra entre fondos negros

 

de aguacero abominable,

 

imagen

 

de la satisfacción que siente Dios.

 

Otros iris azules vinieron otro día

 

y los caminos semejando serpientes secas

 

los rodean, les impiden huir

 

pues la mañana no es ni fría ni cálida ni sombra:

 

es útil

 

y este mundo es seguramente el lugar de la tentación.

 

 

 

 

 

El Diluvio

 

 

 

Lo que había de más vasto y de más tranquilo

 

de más pleno, de más transparente

 

sin bordes

 

igual

 

glauco y pacífico en un vaso

 

sin paredes y como aceite reunido bajo el sol de la voluntad divina,

 

lo que había de más acuoso en ese desierto calmo

 

y lo que había de más por fin

 

en esa punición perfecta del crimen reducido, durmiente sin chapoteo

 

ya que el agua no se mezcla con el espíritu,

 

lo que había de más hermoso en la masiva muerta luz del diluvio

 

fundidas las montañas diez mil metros

 

tapizados los fondos del mar con la fornicación de las ciudades,

 

era un ramo

 

de silencio, una napa de silencio

 

un movimiento                      de silencio posado

 

una extensión no controlada de silencio que también sería recubierto

 

era

 

una paloma en gestación silenciosa

 

que se detendrá sobre el techo con un nuevo efecto de silencio.

 

 

 

De Las Nupcias (1925-1931)

 

 

 

 

 

Ciervo de la noche

 

 

 

Si buscas al ciervo, debes recogerte

 

en el calor de la unidad

 

secretamente de rodillas antes del alba

 

sin aliento en el espesor de las montañas

 

 

 

estar ansioso, sutil y terrible, astuto

 

dispuesto a todo, necesario

 

y suave como una mujer

 

es entrar desnudo en tu suerte

 

 

 

tu suerte arrastra la suerte

 

de la bestia inaudita de la bestia invisible

 

que no aparece primera

 

en los espacios llenos de hostilidad,

 

 

 

tu alma ese cazador maldito

 

ha salido a enlazar muy lejos la del ciervo

 

mucho antes de que existiera, y el alma de la bestia

 

mucho antes de que su nariz te husmeara

 

 

 

cuando el sobresalto divino

 

ocupe la roca invisible, ¡lucha por escapar!

 

Batalla sutil hábil de tus deseos

 

que no acabará sino en bala,

 

 

 

y una vez en el punto del misterioso

 

la bala ha de ser por fin tu último deseo

 

y tu destino entero será proyectado

 

en el sublime destino del ciervo

 

 

 

mientras la sangre sombríamente te recompense.

 

 

 

 

 

Último suspiro

 

 

 

Desesperado por haber atravesado enteramente

 

mis negros montones de bellos sueños

 

sin haber tomado

 

de esas montañas sus plumas

 

de esos mares sus pájaros de dulzura sexual

 

 

 

sin haber recostado a la hermosa en los juncos

 

ni aspirado la miel de los bosques

 

sin haber mezclado y declinado todo

 

para juntarlo en mi salvador y adorarlo.

 

 

 

De Sudor de sangre (1933-1935)

 

 

 

 

 

Elena

 

 

 

¡Qué bella eres ahora que ya no existes!

 

El polvo de la muerte te desvistió hasta el alma,

 

¡qué codiciada desde nuestra desaparición!

 

Las ondas las ondas llenan el corazón desierto

 

la más pálida de las mujeres,

 

buen tiempo en las crestas de agua de esa tierra

 

del paisaje muerto de hambre

 

que bordea la ciudad del ayer de los malentendidos,

 

buen tiempo en los inesperados verdes circos de montañas

 

convertidos en iglesias,

 

buen tiempo en la meseta desastrosa desnuda y trastornada

 

porque estás tan muerta,

 

esparciendo soles en las huellas de tus ojos

 

y las sombras de los grandes árboles arraigados

 

en la terrible cabellera que me hacía delirar.

 

 

 

 

 

Negro retorno a la vida

 

 

 

Si las sombras son más profundas que la sangre

 

O si la sangre es mucho más profunda que la sombra

 

 

 

Qué negrura hay en los límites de tu roja sangre

 

Es aquí donde se entra en la noche virgen

 

Es aquí donde ella desencadena las luces

 

Hormigueante de espacio y de espacio y de noche

 

Es aquí donde deja caer sus ruidos

 

Y sus mantos y sus desnudeces profundas

 

 

 

Es aquí donde todo surge, se yerguen y adora

 

Como nada en la Nada y en el No de la noche.

 

 

 

 

 

Nada

 

 

 

Si el milagro del día es amar el día

 

Con la carne con el crimen con el amor

 

El milagro de la noche es no amar nada

 

Ningún amor ninguna dulzura del día

 

 

 

El milagro del amor es no amar nada

 

Por los agujeros de estrellas nada conocer

 

No saber nada n vivir ni perecer

 

Ser la llama de no existir en nada.

 

 

 

De Materia celeste (1938)

 

 

 

 

 

Paisaje chino

 

 

 

   Llueve sobre un gran lago, todo está borroso y detrás, sigilosamente el trueno. Largas cintas sueltas deshilachan las rocas más duras mientras el agua está lisa como una virgen. Yo paseo una pena de varios siglos notando el aire vivo sin viento sobre mi cara.

 

   No hay nadie en este país. Todo es aquí pérdida, fantasma, ausencia después de la muerte. Ni siquiera existe esa pena de la que hablé. Una vez más se trata de lograr que el terrible conflicto no mate al poeta.

 

 

 

Prosas (1960)

 

 

 

Traducción de Federico Gorbea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pierre Jean Jouve  (Arras, 1887 - París, 1976) poeta y novelista francés. Estudió matemáticas y derecho. En 1906 fundó en Lille la revista Les Bandeaux d’Or. De 1911 a 1913 adelantó estudios de Filosofía en Poitiers. En sus inicios hizo parte del unanismo francés, junto a autores como Jules Romains, Charles Vildrac y Georges Chennevière. Posteriormente, renegó de sus primeros versos, tradujo al francés Poemas de la locura de Hölderlin y Romeo y Julieta de Shakespeare, y comenzó a publicar sus primeras obras: Las nupcias (poesía), Paulina (Novela).

 

Fuente biográfica y  fotográfica: Book-Node

 

 


Federico Gorbea es un poeta y traductor argentino. Ha publicado varios libros, incluyendo "El arte único-poetas argentinos contemporáneos" y ha sido director de la revista literaria "Juego Rabioso" junto a Horacio González Trejo y Horacio Pilar. Gorbea también ha trabajado en la traducción de obras literarias, como la "Divina Comedia" de Dante Alighieri


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