Poemas de Luciana Jazmín Coronado

EL REZO

 

Invoca la pureza antigua.

Acepta que no puedes permanecer.

 

No te arranques

de tu yo, de tu último rezo.

 

Mira a tu planeta suelto en el oleaje, mira

la piedra del mundo envuelta en la desmemoria.

Junta a los santos, pídeles

que pronuncien los nombres sobre las cunas.

 

Haz de tus ojos alguaciles de oro, observa

las palabras

hasta pulverizar la verdad.

 

Para entrar en la fe

debes ser un retazo cosido en movimiento,

un lunar

en un desierto de carne fría.

 

Deja que los frutos crezcan a la misma hora.

Primero serán detalles, luego caerán todos juntos:

se abrirán, como limbos, sobre los azulejos.

 

(Los hijos imperfectos, inédito)

 

 

SOLO PIDE ALGÚN DESEO

 

¿Esta es la Tierra que piensa prosperar

entre vida y muerte

como una flor negra y blanca

pausada en la historia?

 

Los orfebres de este mundo han fracasado.

Los ancestros se han deshecho en semillas sin origen.

 

Camino

donde el lenguaje se acurruca en pozos para prohibirse

y las bocas quedan pegadas como resinas en un álbum.

 

Es posible recuperar la belleza.

Taparemos a los caídos

con velos de hojas enormes,

seremos luciérnagas en una noche de guerra,

y recogeremos la humanidad

como una pluma blanca.

 

No es necesario hacer nada,

solo pide algún deseo

y posaremos una mano en tu cabeza.

Entonces crecerá una selva de flores

expuesta a la noche

como un experimento

llevado por los ángeles.

 

(Los hijos imperfectos, inédito)

 

 

ESTRELLAS DE LA TIERRA

 

La vida se esconde bajo la arena

y en los árboles quebradizos

se amarra un origen diminuto.

 

Tienes los ojos ensombrecidos de mar,

los ojos de la tierra húmeda,

del color de la fuerza.

 

El trueno vendrá,

o vendrá el viento y arrastrará el calor,

llegará el agua, se dice, algún día.

 

No sabes dónde ir

pero ves una madre

en las estrellas que nacen en la noche

como piedras limpias.

 

Durante la espera suben los pájaros,

los antiguos y los recién llegados.

 

Te cuentan que las cuevas de roca

se humedecen con la sequía

y preparan lágrimas

para los muertos del futuro.

 

No encuentras dónde ir

pero el viento, al final, llegará.

 

Cuando tus ojos sean ya de barro,

estrellas de la tierra.

 

(Los hijos imperfectos, inédito)

 

 

SOY LA ALQUIMISTA

 

cuando me abandona

papá muere

 

luego revive

es una flor nocturna

se le alargan los pétalos

como billetes gruesos

y me abraza

dejándome la sombra

 

a papá lo mato y lo revivo

soy su alquimista

 

papá tiene que morir en el viento

ya hice varias mutaciones

de un resto logro una joya

 

papá debe morir ser piedra dejar de ser pantera

no a los ojos felinos no a la astucia

 

papá ya no es porque de tanto mentir

fue árbol le cosieron la boca

 

(Catacumbas, Valparaíso Ediciones, 2016)

 

 

MI MADRE EN LA COCINA

 

mi madre teje una fe

cada día en la cocina

hurgando en los libros

la respuesta

de lo que deja de ser

 

sus arrugas son preciosas

pero ella las tapa;

yo siento que son destellos

de los años demorados

en cuidarme

las horas dedicadas

a enseñarme a decir

 

espero a mi madre que teje una fe

una pava silba permanente

el día se hace noche

y ella sigue entre los libros

abstraída como las lunas inmóviles

de su camisón

 

luego de medianoche

sigue sin comer

hace un esfuerzo por hervir zapallitos

mientras imagina

un piloto que la cubra

de todo lo que se viene

 

puedo tenderle una mano

explicarle que todo está bien,

que año tras año

me fue dejando

un sótano de estrellas

 

(Catacumbas, Valparaíso Ediciones, 2016)

 

 

DIÁLOGO

 

—¿Qué hacés?

—Quiero entregar mi cuerpo.

 

—¿A quién?

—A un punto de la noche.

 

—¿Y pedirás deseos?

—No.

 

—Ahora estás estupefacta, sin cara.

—Tengo frío de mí.

 

—¿Y qué es lo que queda?

—Quedo yo

incorpórea

elemental como el vértigo.

 

—¿Y qué harás después?

—Seré otra cosa.

 

(Catacumbas, Valparaíso Ediciones, 2016)

 

 

Luciana Jazmín Coronado nació en Buenos Aires en 1991. Es Licenciada en Letras por la UBA. Publicó dos poemarios: La insolación (Viajero Insomne, 2014) y Catacumbas (Valparaíso, 2016), ganador del I Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador. Obtuvo la beca de creación artística Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (Córdoba, España, 2017) y la Residencia de Escritores de la UNESCO y la UGR (Granada, España, 2019). Parte de su obra ha sido traducida a diversos idiomas y publicada en antologías y revistas literarias internacionales.

 

 

 

Semblanza y fotografía proporcionadas por Luciana Jazmín Coronado

 

Escribir comentario

Comentarios: 0