Tankas de Takuboku Ishikawa

 

En una isla del Mar del Este

 

Sobre la arena blanca de la playa

 

Cansado de tanto llorar

 

Me entretengo       con un cangrejo.

 

 

 

*

 

 

 

Por tu mejilla resbalaba una lágrima.

 

Sin secarla, me mostrabas un puñado de arena.

 

¡Imposible olvidarla!

 

 

 

*

 

 

 

Esta duna

 

Que la tormenta de una noche

 

 construyó;

 

¿tumba        de quién será?

 

 

 

*

 

 

 

Echado de bruces en la arena

 

Hoy revivo aquel dolor

 

Del primer amor.

 

 

 

*

 

 

 

¡Ay el silencio de muerte

 

De la arena

 

Que se cuela entre mis dedos!

 

*

 

 

 

Por juego, cargué a mi madre en la espalda

 

Sin poder contener el llanto

 

Ni avanzar más de tres pasos

 

¡pesaba tan poco!

 

 

 

*

 

 

 

La arena se encoge al chupar mis lágrimas;

 

¡qué cosa tan pesada una lágrima!

 

Cien veces escribo en la arena la letra dai

 

Y regreso a casa dejando la idea de suicidarme.

 

 

 

*

 

 

 

Salí huyendo:

 

Quería llorar a solas

 

Frente al vasto       mar

 

Por siete u ocho días.

 

 

 

*

 

 

 

Lágrimas, lágrimas

 

¡Extraño! Lavan mi corazón

 

Y siento ganas de bromear.

 

 

 

Traducción de Atsuko Tanabe

 

 

Takuboku Ishikawa (1886-1912). Nació en Iwate, al norte del Japón. Su padre era un    sacerdote residente de un templo Zen. Desde pequeño mostró una extraordinaria inteligencia, y en los últimos años de la secundaria se hizo miembro del grupo Shin-shi-sha, colaborando para su revista orgánica El Lucero. Más tarde,    sin embargo, Ishikawa dejaría ese grupo, inconforme con el ambiente demasiado estricto en cuanto al estilo. En 1902, a causa de         su inquietud literaria, deja los estudios de secundaria a medias y va a la capital con la idea de independizarse como poeta. El ambiente capitalino lo recibió con cierta frialdad. Mientras tanto, la nueva ola  del naturalismo introducido por poetas y novelistas vanguardistas desde Europa llegaba al Japón. Los poetas comenzaron a hacer poemas con temas de la vida cotidiana. En 1905 Ishikawa publica su primer libro de poesía, titulado  Anhelo, en Tokio; el poeta vive con una extremada pobreza. Pronto regresa a su pueblo como maestro suplente de la escuelita del pueblo. Sin embargo, su espíritu rebelde lo hizo relacionarse con un caso   de huelga ocurrido en la escuela y fue expulsado. Se traslada a Otaru, un puerto en el extremo norte del archipiélago nipón. La difícil vida de vagabundo que llevó algún tiempo por las provincias del norte del Japón, le proporcionó al poeta una   idea más concreta acerca de su arte. Acosado constantemente por la pobreza y la miseria, no es de extrañarse que llegara a identificarse como “socialista” en los últimos años    de su vida. Las tankas presentados aquí están recogidas de su primer libro titulado Un puñado de arena publicado en 1910.

 

 

 

Fuente de semblanza: Antología de la poesía moderna del Japón (1868-1945).

 

Fuente fotográfica: Página, Ecos de Asia.

 

 

Atsuko Tanabe. Llegó a México en 1956. Hizo la licenciatura en Estudios Orientales y la maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde impartió clases de japonés, fue jefa del Departamento de Lenguas Asiáticas en el Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras (cele) y tuvo a su cargo la cátedra de literatura japonesa en la Facultad de Filosofía y Letras (1967). Fundó en 1985 con su esposo, el escritor Ryoshiro Baba, amigos y artistas aficionados a la estética japonesa la Sociedad de Escritores de México y Japón (Semeja), de la que fue su primera presidenta; también fue fundadora y directora de la revista Japónica, publicada en México, de 1983 a 1993. Organizó y participó en numerosos congresos y encuentros sobre temas asiáticos en varios países. Colaboró en el diario Unomásuno y en el suplemento cultural “La Semana de Bellas Artes”, así como en las revistas DiálogoUniversidad de México Bellas Artes. En 1993 se trasladó a Rosarito, Baja California, donde estuvo como profesora e investigadora invitada por el Colegio de la Frontera Norte, del que su esposo fue nombrado director.

 

Atsuko Tanabe Ushio destacó como traductora, ensayista, narradora y poeta. Con sus estudios de literatura mexicana y japonesa contribuyó al acercamiento y entendimiento de ambas culturas, por lo que es considerada como una de las principales promotoras de los estudios asiáticos en Latinoamérica. Su incursión en la obra de José Juan Tablada le abrió las posibilidades de comprensión de la poesía moderna en Occidente. El japonismo de José Juan Tablada trata sobre la exploración del poeta en el espíritu japonés. Para esta investigación realizó un minucioso seguimiento del proceso que siguió Tablada en su tránsito por el universo japónico, al cual divide en tres etapas para su estudio: 1890-1900, 1900-1902, 1911-1920. Una de las principales aportaciones de Atsuko en el caso del japonismo de Tablada son sus indagaciones sobre las “utas” japonesas, el haikai y el orientalismo francés del siglo xix seguido por el autor. Como traductora dió a conocer el proceso de evolución seguido por la literatura japonesa. En la antología Un rebaño bajo el sol: Poesía japonesa moderna incluye a autores que no habían sido traducidos a ningún idioma europeo y da una visión de conjunto de la poesía japonesa moderna en español de más de veinte autores nipones. Con el mismo propósito elaboró la Antología de la poesía contemporánea del Japón (1925-1960), la cual aborda desde la estética modernista hasta la poética de la posguerra. Con un rápido bosquejo la autora contextualiza el ámbito cultural y espiritual japonés que va de finales del siglo xix, al período de la segunda posguerra de esa estética oriental. En su misma vertiente de traductora y difusora de la literatura japonesa están sus obras Antología del cuento japonés moderno y contemporáneo Cuento japonés del Siglo xx; en ellas expone la riqueza espiritual e imaginativa del pueblo nipón. Con los autores seleccionados para la primera antología, la autora muestra la respuesta antietnocentrista de los narradores contra el dominio uniforme de la civilización moderna, proponiendo una nueva manera de ver el mundo. Durante su estancia en el estado fronterizo de Baja California, tradujo la obra de varios escritores japoneses como la de Kasuko Shiraishi: Viento venido de la ensenada. Su investigación sobre las inmigraciones japonesas a México se cristalizó en Huellas japonesas en la cultura mexicana. También se dedicó a desarrollar su obra narrativa (novela y cuento) y su poesía, las cuales fueron publicadas en japonés en su país de origen.

 

 

Fuente de semblanza: Enciclopedia de la Literatura en México.

 

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