Poesia de Mariana Ossa

 

*

 

La luna

 

desconoce que tengo cráteres

 

en los dedos

 

y se me sale el alma

 

a través de ellos

 

 

 

que hace tanto frío

 

adentro

 

y que aquí (como allá)

 

nada nos alcanza.

 

 

 

 

 

Despertar

 

Es tan duro levantarse

 

y ver la soledad del viento
del sol
de la mirada de mi padre.

 

 

 

Es duro mirarse al espejo
saber que pronto no serás más
ese rostro
y que quizás nunca
sabrán observarlo.

 

Es duro salir a ver el mundo
que se ignora y nos ignora
a la anciana que
abandonó su vida
y se fue sin sus zapatos.

 

Es siempre duro, tan duro
cerrar los ojos
y sentir
que nadie
sabrá encender una luz
que alcance para todos.

 

 

 

 

 

 

 

Nada

 

 

 

No soy ni la mitad del tiempo

 

que consumo

 

mirando en el espejo

 

un rostro que desconozco

 

 

 

No soy tus ojos

 

que me miran insistentes

 

como pidiéndome que los salve

 

de su destino

 

 

 

No soy el día o la noche

 

que pasan y no se dan cuenta

 

de mis crepúsculos

 

y de mis lunas

 

 

 

No soy nada porque

 

no se puede ser

 

cuando se tiene el alma

 

dentro de todo

 

y ese todo confluye

 

en las cenizas de mi cuerpo

 

 

 

Aunque ser nada

 

tiene sus ventajas:

 

sostenerse del infinito

 

y no caer por fortuna

 

al mismo sitio.

 

 

 

Infinito

 

 

 

Le hace falta al árbol un pájaro que haga su nido y no se vaya,

 

al río un cuerpo que resista y no quiera regresar a la tierra,

 

a la luna una nube que no se disipe y le de sombra,

 

al silencio alguien que se detenga y escuche las estrellas,

 

al mar un barco que naufrague y no se haga pedazos,

 

a cada hombre otras vidas que le dejen ser lo que no pudo.

 

 

 

Nada está completo

 

los círculos del destino vienen dentro de otros

 

y ni el más pequeño alcanza a cerrarse

 

si se cerrara por fin todo tendría un sentido

 

y el misterio nunca más se volvería a escribir.

 

 

 

 

 

 

 

( )

 

 

 

Es un vacío que no termina de vaciarse

 

Le entran diario flores casi marchitas

 

Arena sucia

 

Sangre que cae desde la luna llena

 

Cantos de todos los dioses desaparecidos

 

 

 

Es un vacío que no ha alcanzado el vacío

 

Va por las vías de un tren descarrilado

 

Por el corazón de una espada rota

 

Va retrocediendo el bosque

 

Parado en una hoja que agoniza

 

 

 

Es un vacío que no puede ser vacío

 

Se ve a sí mismo lejos

 

Y llora sus vacías posibilidades.

 

 

 

 

 

Las palabras

 

 

 

Aunque día tras día suceda alguna cosa

 

y las emociones jueguen adentro sin cesar

 

no siempre se tiene algo para decir

 

las tormentas se expanden lentamente en el cuerpo

 

y hay que esperar

 

tal vez la tierra dure años sin mojarse

 

tal vez el agua se estanque

 

y uno quede vacío de silencios.

 

 

Mariana Ossa Zapata. 1992 Pereira, Colombia. Ha participado en festivales de poesía y en ferias del libro del país. Internacionalmente fue invitada al Festival José María Heredia de Toluca, México 2018, al Festival Internacional de poesía de Guayaquil Ileana Espinel Cedeño 2020 y en el Festival Internacional de poesía Perú 2020. Ha realizado talleres de poesía para niños y jóvenes en algunas partes de Colombia. Sus poemas hacen parte de varias antologías, periódicos, revistas y blogs en el país y fuera de él y han sido traducidos al inglés, árabe, vietnamita, búlgaro, portugués, rumano e italiano.

 

 

 

 

 

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