Ensayo de Huberto Alvarado Arellano

   En esta época cuando la agonía del capitalismo imperialista, lo lleva a pretender salvarse en una guerra suicida, la voluntad de millones y millones de hombres se alza en el frente de la paz. La muerte de un mundo de explotación y miseria, es inevitable, como el nacimiento de un mundo nuevo de bienestar y paz; pero la conmoción que acarrea este suceso, producto de la marcha de la historia y del vigor de los pueblos, alcanza a todos y cada uno de los hombres.

 

   Lo que la comodidad llegó a denominar "crisis de la cultura", percibida claramente por numerosos intelectuales, es en realidad el resquebrejamiento total de un sistema político-económico-cultural, que tiende a desaparecer. Frente a este hecho los intelectuales han tomado diversas posturas: 1° Unos niegan la inminencia del final y como el avestruz, entierran la cabeza en la arena, creyendo que en esa forma se salvarán del caos; alaban al mundo capitalista como el mejor de los mundos posibles, se hacen cruzados de la defensa de la "cultura occidental", exaltan las actividades guerreras y la explotación de los pueblos, se convierten en los hijos favoritos de una clase que se niega a desaparecer de la historia; 2° Otros intelectuales sintiendo y viendo la crisis del capitalismo, y no encontrando otra salida, entran en el campo de la desesperación, del pesimismo, de la evasión; no encuentran más solución que la negación de toda esperanza, de toda luz; construyen entonces sus mundos cerrados, oscuros, perdidos; nacen el surrealismo y el existencialismo, y 3° Los intelectuales progresistas, enemigos del dolor, la muerte, el hambre, la miseria; aman el progreso, el bienestar, la alegría y la vida; y entre un mundo que fenece, han escogido el trabajo en la construcción de un mundo nuevo; y entre un sistema de explotación y miseria, una clase que puede instaurar un sistema sin explotadores ni explotados, están al lado de esta fuerza joven que llevará al hombre y la cultura hacia adelante. Estos intelectuales, aman la cultura y al hombre, pero sin hambre y sin enfermedades, aman la belleza y aman al pueblo. Antes que su propia individual, egoísta persona, han puesto los intereses humanos y se afirman en la vida, en el progreso en la marcha continua y ascendente de la humanidad.

 

   Este tipo de intelectuales es producto de la lucha de los pueblos, y uno de sus mejores representantes, de sus más altos exponentes es el poeta turco NAZIM HIKMET, combatiente por el hombre y por la paz, de grandes dotes creadores, que expresa con suma claridad en su obra la vida de su pueblo, con sus luchas, sus triunfos, sus derrotas y su firme esperanza en el futuro.

 

   "Nazim Hikmet, dice el crítico soviético T. Moiseenko- nació en 1902. El joven poeta comenzó a escribir a los catorce años. En sus primeros versos se percibía la tradición de la poesía sufita. Pero apenas el poeta chocó con la realidad de la vida, sus versos adquirieron un acento nuevo. El mundo limitado de los sentimientos individuales, al poeta le parecía estrecho. Al observar lo que sucede alrededor suyo, Nazim comprende; las condiciones en que vive el pueblo son insoportables, es necesario cambiarlas, y el principal deber de cada persona honrada, de cada ciudadano, consiste en agruparse en las filas de los que luchan por una vida nueva y mejor”.

 

   ¿Qué hombre, que merezca llevar este alto título, teniendo un mínimo de sensibilidad humana, puede dejar de participar en la batalla por la desaparición de las terribles condiciones de la mayoría de los seres humanos? Sólo quienes no poseen, ninguno de los atributos esenciales del hombre, quienes han vendido su corazón al dinero, quienes tienen el cerebro perdido por el confusionsimo ideológico, sólo ellos, no pueden acercarse al dolor popular, dolor inmenso, dolor de millones y millones de hombres, de mujeres y niños, y comprender de qué lado, hacia qué parte está la única causa justa de nuestro tiempo: la liberación de la humanidad.

 

   Nazim Hikmet, es de los hombres que comprendió desde su juventud su papel; su vida es una constante entrega a su pueblo, ha participado en todas sus luchas contra la opresión, su pasión política ha creado una de las poesías más valiosas y combativas, expresando los anhelos profundos de Turquía. Los poemas de Hikmet, escritos en un "lenguaje lacónico, claro y sencillo, son comprendidos por las más extensas capas de la población. Se cantan y se leen. La gente los trasmite de boca en boca en todas las ciudades y pueblos del país", en Turquía, la voz de Nazim circula, condenando a los opresores, guiando al pueblo hacia sus conquistas, llevando la esperanza a todos los rincones, expresando las aspiraciones de los obreros y campesinos; es la voz que resuena con más amplitud y que se multiplica en el ámbito terrestre.

 

   Pero el poeta tenía un crimen, una culpa, que las autoridades turcas perseguían y por eso lo condenaron a veinte y nueve años de prisión. ¿Cuál era el crimen de Hikmet? "Mi única culpa, dijo, consiste en que amo mucho a mi pueblo, a mi patria". Por su actitud patriótica el poeta fué a la cárcel, durante trece años sufrió grandes privaciones, pero la creciente solidaridad internacional y la movilización del pueblo turco, obligaron al gobierno a ponerlo en libertad, a fines de 1950. Todavía estando en prisión, le fué concedido por el Segundo Congreso Mundial de Partidarios de la Paz, reunido en Varsovia, un Premio de Honor extraordinario por su esfuerzo permanente por la paz.

 

   En una de las noches del III Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes por la Paz en Berlín, otro gran poeta Pablo Neruda, nos presentó a Nazim Hikmet; jovialidad y simpatía afloran a su rostro, inmediatamente nos preguntó sobre nuestra América Latina, sus luchas, su literatura, sus hombres. Con gran atención escuchó y nos habló de Turquía, del inmenso esfuerzo popular, de la seguridad en el triunfo de la cultura sobre la barbarie. Nos informa de su interés por una pronta traducción de sus poemas al español, hasta la fecha han sido traducidos al inglés, francés, ruso, polaco, checoeslovaco, etc., pero él desea ardientemente que los lectores de habla española conozcan sus trabajos. Hikmet, desborda entusiasmo, cordialidad, optimismo; cuando se despide, Neruda nos dice: "Ved a Nazim, poeta combativo, ahí va sonriente y feliz, lo tuvieron trece años en la cárcel, pero no lo amilanaron, ni rompieron su inquebrantable seguridad, porque es un militante del partido de la clase obrera".

 

   Neruda, agrega que considera a Hikmet, como uno de los poetas políticos más importantes de nuestro tiempo. En realidad, Nazim Hikmet, ha vivido por y para su pueblo, su poesía, combativa, con vivas imágenes, que asombran por la riqueza de sus colores y la finura de sus matices, de una gran calidad, está inspirada en su pasión política que desborda amor y comprensión del pueblo, todos sus versos están dedicados al combate por una vida mejor. Su mundo, es la felicidad de su pueblo y de los hombres; por eso su arte, está al servicio de la vida. Su poesía, la batalla de los distintos pueblos que combaten por su independencia nacional. Así canta al gran Paul Robeson, al heroico Henri Martin, a los mártires de Grecia, a los gloriosos hombres soviéticos.

 

   Dentro de la literatura turca, Nazim Hikmet sobresale con rasgos definidos, su influencia crece día a día, y su orientación revolucionaria y creadora es acogida por los jóvenes artistas. Gran importancia tuvo en su desarrollo poético su amistad con el genial poeta soviético Vladimiro Maiakovski, con quien se reunió en 1922 en Moscú.

 

   Una vez rotas las cadenas de la cárcel, el poeta turco se ha dedicado con vigor a la lucha por la paz; es miembro del Consejo Mundial de Partidarios de la Paz y actualmente mantiene una activa labor en las filas de los combatientes por la paz. Esperamos que pronto sus poemas, traducidos al español, recorran nuestro continente, para que el pueblo pueda apreciar y conocer a uno de los más altos poetas de este siglo XX, a este hombre que vive en función de la liberación de la humanidad, a este poeta que jamás ha dejado de creer en las esencias creadoras del ser huma no, que nunca ha perdido la esperanza en un mundo mejor, que ha mantenido siempre su canto, como la bandera de la libertad, y que aún cuando estaba en la cárcel, enfermo del corazón, decía: "¿El corazón? ¡Pero si sólo la mitad de este corazón está en Turquía, en la cárcel!" La otra mitad se encuentra en China, con el ejército que desciende hacia el Río Amarillo.

 

 

 

y además, por las mañanas,

 

por las mañanas, al despuntar el día, doctor

 

en Grecia a mi corazón llevan a fusilar...

 

Y además, ya diez,

 

diez años ya, doctor,

 

que mis vacías manos al pueblo nada pueden dar

 

si, no es esta manzana,

 

roja manzana, mi corazón.

 

 

 

(La presente nota es parte del folleto "POR EL MUNDO NUEVO", apuntes de viaje)

 

Huberto Alvarado

 

Este artículo fue tomado de la revista SAKER – TI, año cuatro, enero-diciembre de 1951, Guatemala.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nazim Hikmet Ran (Tesalónica, 20 de noviembre de 1901 - Moscú, 3 de junio de 1963) fue un poeta turco. Se le considera el poeta en idioma turco más destacado del siglo XX. Sus ideas revolucionarias lo llevaron a vivir la mitad de su vida en la cárcel y el exilio.

 

 

 

Fue mucho más que un renovador de la literatura turca, censurado durante muchos años por su militancia comunista, hubo de escribir el grueso de su obra en condiciones muy difíciles. Aun así, hoy es reconocido como uno de los grandes renovadores de la poesía turca contemporánea.  

 

 

 

 

 

Fuente biográfica: EcuRed

 

Fuente fotográfica: Bianet Bagimsiz Iletisim Agi


Huberto Alvarado Arellano (1927 - 1974), fue un poeta, ensayista, periodista y político guatemalteco, nacido en Quezaltenango en 1927 y fallecido en las afueras de la Ciudad de Guatemala el 20 de diciembre de 1974, asesinado por grupos paramilitares.

 

Su preocupación política deriva de su experiencia en la Revolución Guatemalteca (1944-1954), marcada por una infatigable labor en el ámbito de la izquierda marxista.

 

Al poco tiempo de haberse comprometido con las causa, fue nombrado Secretario General de la Alianza de la Juventud Democrática Guatemalteca. Luego participó en a la fundación del Partido Guatemalteco del Trabajo, del que acabaría siendo Secretario General.

 

Al mismo tiempo, desplegaba una fructífera labor como escritor y animador cultural, principalmente a través del grupo Saker-Tí ("Amanecer"), del que había sido uno de los fundadores. Saker-Tí se trataba de un colectivo de jóvenes escritores comprometidos con la reivindicación de los valores democráticos y el rescate de los legados culturales del pueblo guatemalteco. El grupo acabó integrándose en masa al Partido Comunista.

 

Tras la caída del gobierno de Jacobo Arbenz -derrocado, el 17 junio de 1954, por una invasión de exiliados que, desde territorio hondureño, penetraron en Guatemala con cobertura y apoyo de los EE.UU.- la primera legislación emitida por el nuevo régimen reaccionario fue la ilegalización del Partido Guatemalteco del Trabajo. Alvarado se vió forzado al exilio, primero en Ecuador, y luego en México, siendo bien recibido y honrado por sus dotes literarios en ambos países.

 

Al volver a Guatemala, Alvarado vivió con cierta calma hasta que, con nuevos gobiernos totalitarios, fue perseguido y encarcelado. El clamor internacional levantado en su defensa logró su puesta en libertad, y su subsecuente retorno al exilio mexicano. Permaneció en el exilio hasta que, en 1974, decidió regresar a su patria, donde fue capturado miembros de las bandas paramilitares, quienes, vilmente, hasta le arrancaron los ojos antes de matarlo.

 

 

 

Fuente biográfica: Marxists Internet Archive

 


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