Poesía de María Amelia Diaz

 

SINFONÍA EN BRUMA MENOR

 

 

 

La noche es grave,

 

y llega con un toque suave de ciruelas,

 

se iza sobre el azul cobalto desteñido,

 

Penélope implacable, desteje el día.

 

Grave también, entra en la casa,

 

envuelve las cosas, las esfuma.

 

Todo es fantasma, humareda fugaz.

 

También yo, vista desde otros ojos,

 

soy una bruma más en el ojal de la ventana.

 

 

 

 

 

EXTRAMUROS

 

 

 

Extramuros

 

arrojo mi imagen sobre el prójimo,

 

como una acróbata,

 

salto hacia el vacío de sus manos de arena,

 

lejos de mí

 

lejos del ara donde cumplo la ley voraz del sacrificio

 

desnuda en mi morada precisa y piel adentro,

 

en la gota minúscula de fuego donde el corazón arde su llaga.

 

Extramuros

 

soy la que no soy,

 

rehén de cada uno que me nombra,

 

poseída en proyecciones inconclusas.

 

Mundo en desarraigo, extramuros,

 

mis reflejos pasan en procesión de otros.

 

 

 

(de “La dama de noche y otras sombras”)

 

 

 

 

 

 

 

Ceremonias alrededor de un charco:

 

La flor pequeña del pasto estalla roja, es una mancha de sangre sobre la hoja brotada de verde. Un insecto agita, agitó, alas de tul y apenas rozó y roza el agua. Magia. Sombra. Espejo. Bajo los grandes árboles que brillan sucedieron y suceden muchas cosas. Cosas fugaces y eternas. Te sobreviven. Esa mirada de algún día sobre el agua verde del charco escondido que brillaba y brilla como un lago, por ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

Vi cosas parir bajo la Luna, cuando la Luna es redonda y vaga bajo las axilas de la noche, cuando el cielo se viste con su traje de viudo. Es entonces, mientras nosotros transitamos la ceguera, que ella es, será una hembra luminosa. Vi un avión penetrar el centro de la luna como el espermatozoide lo hace con el óvulo y fecundar al instante una moneda de plata graba­da y luciente delante de mis ojos.

 

Vi la vara recién florecida del gladiolo nacer entre las espadas de sus hojas y mutar sus pétalos hasta volverse tenues como velos.

 

Vi el perfume del jazmín corporizarse más perfume para lla­mar a los insectos.

 

Bajo el paraguas abierto de la noche, la luna alumbró, alumbra un mundo de clausura. Y el milagro es, fue, será, para los que vagan en silencio.

 

 

 

(de “No lugares y otros territorios”)

 

 

 

 

 

XII

 

“Pero en ninguna parte del reloj que nos indica el tiempo

 

encontramos el tiempo”

 

(Martin Heidegger, Ser y tiempo)

 

Entre dos campanadas a lo lejos

 

nuestro paso hacia el patio

 

se mide por un papel arrugado que la brisa arrastra

 

o el sonido del reloj que recorre inmutable las horas

 

e intenta poner en un lugar al tiempo.

 

Pero sabemos que el tiempo fluye, que se rebela a todo

 

tic tac,

 

a toda medida que intente abarcar su ausencia,

 

el tiempo resbala,

 

pasa como un mago transformando al mundo, a

 

nosotros, las cosas,

 

chorrea en ese cuadro donde Dalí quiso desenmascararlo.

 

Ni siquiera con mil llaves abrimos los cuadrantes,

 

el tiempo es un reloj que no nos pertenece:

 

los días, las horas, los minutos, siempre se escapan

 

para iniciar con nuestro presente su pasado.

 

 

 

 

 

XV

 

 

 

Un rectángulo azul me entolda el patio,

 

es el nuevo territorio de rutas virtuales

 

por donde atraviesan los aviones.

 

Abajo, sobre el pasto,

 

brillan los caminitos de caracoles

 

hasta que el sol los borre.

 

Laberintos por donde la vida pasa

 

y no siempre al andar hace caminos.

 

 

 

(de “Patio de atrás”)

 

 

 

 

 

LUCIFER

 

 

 

Había compartido la inocencia

 

en un tiempo sin tiempo desplegó sus alas de ángel

 

/entre vértigos y espejismos,

 

porque estaba hecho con la sustancia de lo eterno,

 

con la luz de la Luz fueron tejidas sus sombras.

 

Estaba

 

en un tiempo sin tiempo

 

- era inocente -

 

y ensayaba ciertas travesías,

 

travesuras en la niebla con apariencia de sueño.

 

Entre todos los ángeles fue El Elegido

 

para ser uncido a los fuegos del Infierno.

 

Debió apremiar las sombras y ensayar hogueras,

 

aprehender el incierto oficio de maldades.

 

Estaba

 

en un tiempo sin tiempo

 

- y era inocente -

 

Y desertó de Él, para acatar su mandato.

 

Ahora lo nombran Lucifer,

 

el que nos ofrece el pecado.

 

Su Infierno, es el Infierno de dios.

 

 

 

 

 

11 DE SETIEMBRE

 

 

 

Caen,

 

como pájaros gastados con las alas muertas,

 

como lentos muñecos de trapo que se despeñan blandos

 

lejanas criaturas oscuras que vuelan

 

hacia el vacío donde un cielo de susurros los convoca.

 

Porque estuvieron ahí y no en otro lado

 

una última acrobacia les intenta la salvación imposible.

 

Ellos

 

no quieren morir en el medio del derrumbe,

 

en ese epicentro de odio donde lo humano huele a furia.

 

No,

 

ellos eligen llegar por el aire hasta la tierra,

 

no contaminados por los harapos de escombro y los hierros retorcidos,

 

ellos prefieren el color del aire como último atavío,

 

y entonces caen con un planeo funerario

 

desde las altas ventanas donde volar sólo es

 

/posible para el viento y los pájaros perdidos.

 

Caen

 

y nunca sabrán por qué

 

/fueron los muertos anónimos

 

en una guerra entre buitres y chacales.

 

Sus vidas se eyectaron desde el horror del

 

/mundo,

 

para ellos no habrá estatuas,

 

sólo un nombre incrustado entre dos fechas

 

que envuelven un tiempo inoportuno.

 

 

 

(de “Para justificar a Caín”)

 

 

 

 

 

I-OVIEDO

 

 

 

Acá que ahora es lejos,

 

acá en este lugar que ahora es, fue verano,

 

porque en Buenos Aires decían, dicen,

 

es invierno y hace frío, tanto frío,

 

y yo estaba entonces, estoy lejos.

 

Aquí que ahora -insisto- está tan lejos,

 

yo recorrí calles medievales tan angostas,

 

donde apenas si podía, puede, circular el viento,

 

yo caminé y camino empedrados,

 

edificios con los ojos miopes de sus balcones viejos.

 

Acá, en ciudad Oviedo, ahora lejos,

 

donde estuviste, estabas, donde vine a buscarte

 

y a buscarme para tomar otra vez pasaje a América,

 

en un buque que transportó mi historia,

 

en un avión que me atraviese otra vez el mar

 

para ordenar las cosas que me dijeron tantas voces:

 

esa historia que da vueltas por mi sangre,

 

en la sombra que a veces entreveo -imagen fugaz que

 

me espía cuando me miro en el espejo.

 

Pero ahora, antes, es o fue verano en ciudad Oviedo,

 

y todavía el barco, el avión nos esperaba y nos espera,

 

amarrado en el puerto, el aeropuerto,

 

terminales del tiempo que nos acercan y nos alejan

 

querida abuela.

 

 

 

(de “Calíope desnuda”)

 

 

 

 

 

II-MILÁN

 

 

 

Y ella dice, dijo:

 

es como morir un poco cada día

 

mientras sacaba, saca de su bandeja

 

dos platos, dos copas y cubiertos, servilletas,

 

y se aleja,

 

se alejó para volver con nuestro almuerzo.

 

Es como morir un poco cada díaasí nombra la distancia que la tiene

 

encallada en ese pequeño ristorante

 

que pone a diario sus mesas a la vereda

 

en un recodo de la vía Buenos Aires,

 

que ironía

 

estamos, estábamos en Milán,

 

la gente pasa, irá de compras,

 

caminan hacia el Duomo, a la Scala,

 

a la Galleria Vittorio Emanuele

 

donde se ostentan lujo, marcas y vidrieras,

 

y ella

 

allá, la americana que se deshace.

 

Y es como morir un poco cada día...

 

 

 

(de “Calíope desnuda”)

 

 

 

 

 

EXTRAVÍO

 

 

 

Liberé mis alas,

 

palabras fugaces

 

volando entre los velos de la niebla,

 

intenté rastreadores furtivos

 

sobre las pampas invisibles

 

para buscarme entre los matorrales de la

 

/sombra.

 

Pero es difícil el camino

 

cuando no hay camino

 

y la lluvia nos borra el regreso.

 

 

 

(de “Extranjeras a la Intemperie”)

 

 

María Amelia Diaz. Docente Bibliotecóloga. Miembro de SEA. Socia Honoraria de SADE. Poeta, narradora y ensayista. Dicta Talleres literarios en Secretaría de Cultura de Morón y particulares. Publicó nueve libros de poesía y uno de cuentos. Participa en Tomo I, Poesía Argentina Contemporánea (Fund. Arg. para la Poesía), Tomo IV Entrevistas a Escritores Argentinos (Calameo) y Tomo el VI de Documentales, entrevistas a escritores argentinos, de Rolando Revagliatti. Traducida al italiano, inglés, francés catalán, hindi, árabe y mandarín, integra antologías nacionales e internac. (Algunas de ellas: Antología sin Fronteras. Ed. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. México, Alba de América. Ed. Instituto Cultural Hispanoam. California, Poetas argentinos amigos de Marruecos: Antología poética Ed. Embajada de Marruecos en Argentina, Antología poética comp. por Li Kuai. Shien (China) Grito de mujer, Mujeres Poetas Internacional, Rep. Dominicana).   Editó la revista cultural “Sofós” y las antologías “Poetas sobre poetas” I, II, III y IV. Fue presidenta de SADE Oeste. Coordinadora de Cafés Literarios. Miembro de la Comisión Organizadora Encuentro de Escritores de Morón.  Distinguida por su trayectoria por la Secretaría Culturales de los Municipios de Morón (1995) e Ituzaingó (2014) y la Asociación Latinoamericana de Poesía (2011). Premio Talleres Sociedad Argentina de Escritores 1996. Mención Honorífica Poesía Ciudad de Buenos Aires Bienio 2008/2009. Premio Ensayo Gente de Letras 2012 y 2017.  Ciudadana Distinguida Santa Rosa de Ituzaingó 2013. Mención de Honor Cuento Faja Sociedad Argentina de Escritores 2015. Distinción APOA por Labor literaria 2017. Mujer Destacada en Cultura Municipio de Morón 2017. Premio Fundación Argentina para la Poesía 2018, Diploma de Honor Mujer destacada en la Cultura Foro Femenino Latinoamericano 2019.

 

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Semblanza y fotografía proporcionadas por María Amelia Diaz

 

 

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