De
Paul Celan se arroja al Sena (1970)
Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá 2023, sección poesía.
Ante cada uno de los portales batientes azules tu juglar decapitado.
P.C.
-1-
Partes en el tren.
Yo no me sentaré a esperarte como en los días de bruma.
Descansarás de la jaula y del epitafio que parte en dos la guillotina.
Ulcerado dolor del juglar decapitado.
Cablegrama esparcido sobre los techos
Con la firma del cronista.
Oh río Sena, río de nosotros en el holocausto y en los resquicios de la Revolución Francesa;
Apégame a este lugar de las ruinas mientras ondea la bandera de la clandestinidad:
Contrae la boca con la enjundia de la flauta.
Abre la boca como si fueras a recibir a todos los insectos del jardín.
Un poeta con su gabardina irá con sus alas de coleóptero.
Río y hombre en su orientación de fábula.
Inútil el revolotear
O el desoído reservorio de la pena.
Ancla de la premonición
Y el drama en el hombre,
Lo que nos viene a oscuras
Como un río que nos abastece de cadáveres,
De estrellas de David
Que han de habitar una fosa aquí en la tierra:
Quásares cosidos a los abrigos,
Estrellas contra esvásticas,
La galaxia infernal,
Lo que va de una orilla a otra,
Perdiendo los versículos, perdiendo los tulipanes en aquel suelo donde es fácil encontrar una enorme piedra para la poesía.
Una piedra anudada que descanse entre tus pies
Y te pueda empujar hacia el nucléolo de las aguas.
Una piedra que contenga todos los instintos asesinos.
Una piedra que resista al campo de concentración y reanude la marcha.
El tamborilero barrigón y famélico ejecuta un redoble
Cuando no se puede emigrar hacia adelante o hacia atrás
Recordando que nos bebemos el coloquio bajo un puente
Donde Paul Celan fue llamado para ser un esturión de plata.
Irradia entonces,
Guijarro de agua.
Fulgura entonces,
Piedra depresiva.
-2-
¿Qué se puede pensar al leer en un tren
La última confesión
Del poeta de las amapolas?
Cuando somos la madera viajante, este hayedo
Que demora en su cauterio,
En su asedio contra las olas que sulfuran en medio de la tempestad
Mientras la tarde oscura se va tras de la corza
En esa edad de devolvernos las imágenes
Cuando se persiguen credos y naciones.
No puedo repetir entonces la oración de las nodrizas.
No puedo invocar el nombre de todos los niños.
No puedo repasar con el dedo la demarcación de los nombres.
No puedo regresar a las hojas del abedul y al escondite secreto.
No puedo llorar ante el equinoccio o la aurora de esos viajes.
El tren arde con la muerte.
El tren se sucede con la muerte.
El tren ruge muerte.
El tren es lenguaje del dínamo
Y amedrenta a las estrellas judías.
Es el estruendo
De las almas sobre las vías férreas.
Es la vía férrea
Una abstracción de los dementes.
No puedo seguir leyendo los poemas de Celan
Cuando las naciones vociferan desde la tela metálica
Y nos siguen asediando los recuerdos de los muros
Y las alambradas
fingen tener sed
y electrocutan el orden.
-3-
Pase usted por aquí, Monsieur Celan. ¿Cómo le fue en el viaje
Del tren demencial? El tren de las horcas y de las estrellas en la mano
El tren que busca arrollar los textos y los poemas en la vendimia
De la música. Viene hasta mi el recuerdo de un coro con las cabezas rapadas,
Cabezas humeantes que se yerguen hasta el aire para alcanzar
El racimo de esqueletos,
La bala centelleante
Que gira como un cometa loco ante el espejo que se rodea de membranas
Y tendones,
El frío estereofónico de la sangre,
La sangre que se llena de nudos y de danzas frenéticas,
Ahora que los electrochoques
Se separan de la cola
Y el dínamo y la máquina giran con violencia
Hasta mi propia destrucción
Y la flor
Se inhala y se exhala
En su cámara de gas,
En su embrión y en su lenguaje.
Dígame Monsieur Celan
¿Dónde prepara usted la leche negra, esa leche que viene desde los huesos
Desde los húmeros y el coxis y las articulaciones del hambre,
Que tintinean y se arremolinan los nervios del cuerpo
Y es el rostro de la poesía lo que invade tu cara,
Lo que te hace aliado de la boca descosida,
De la mano vuelta a empatar.
Se fueron tus padres,
Uno por el tifus
Y ella asesinada en algún campo
Donde reconocemos el juego de los dedos
En esa claroscura identidad de los abismos.
Sigues viajando junto a mí en el mismo tren y no te bajas en ninguna estación
Y el sombrero y la gabardina siguen como el poema
Tintineando y humeando,
tintineando y humeando
su canción devastada.
-7-
CANCIÓN DE LOS PARIENTES
“lo muerto también te rodeó con el brazo
Y los tres anduvisteis a través de la tarde.”
P.C.
I
LA MADRE
Mi madre
No sabía bordar
Por las noches
Pero era capaz
De zurcir
Todas las auroras,
Hacer un largo día
Prodigado
De luces y ventanas.
Caminaba por las calles de Bucarest
Como la más bella damisela
Y llenaba canastos de higos
Y oraba
Ante los panes sin levadura;
Le dio dulzura
A todo
Aún a lo que contenía
Hierbas amargas.
Y así fui recibido
En el advenimiento
De los aires,
De su hermosa cabellera
Mis manos untaron
Guirnaldas de esencias,
De su boca aprendí
Uno
Y todos
Los idiomas
Del amor
Y la fuerza
De la honda
Contra los gigantes.
De sus senos
Y pezones
Se me prodigó
La leche más alba,
La leche más prístina
Y después en el holocausto
Hube de escribir
Sobre la leche negra
De la muerte.
Mi madre fue un espejismo
En mis remembranzas,
Su captura y su ausencia
Fue una plaga más de Egipto
Una agonía lírica
Que me trasladó
A una tierra pantanosa.
Mi madre fue una lactescencia inconclusa,
Una naturaleza incumplida.
Para que se sucedan imágenes
Y no me sigan persiguiendo
Los coros
De las vacas desolladas.
Mi madre se fue con una sola maleta
E imaginándome en sus ojos.
Fue el éxito de su poema no escrito;
Imaginarme en el credo,
Imaginarme en el exilio,
En una playa dimensionada por el bardo.
Algunos me cuentan
Que la vieron
Hacer las puntadas al revés,
Zurcir en retrocesos. Ya no podía bordar
Una consecución de amaneceres.
De sus pechos
Brotaba
Leche
Negra
Y de sus manos
Que cosían,
Se concatenaban
Las estirpes
Sangrientas
De la noche.
II
EL PADRE
Mi padre le tenía fobia a los billetes de tren.
Decía
que siempre se le extraviaban
en la selva de sus bolsillos.
Algunos terminaban en la taza del café,
Otros
al contacto con el aire
se volvían mariposas
Donde la luz boreal
Los acercaba
A los espinos de Dios
Y allí daban vueltas tratando de encontrar
La dirección del horizonte.
Muchas veces sostuvo chispeantes conversaciones
Con el anotador
Por no hallar el boleto
Y se ofuscaban ambos.
Era difícil que alguno de los dos sostuviese la razón en la confianza y en el entendimiento del otro.
Por eso, sus discusiones, muchas veces eran apagadas por las ruedas haciendo contacto con los rieles,
La locomotora infernal que parecía deshuesar los recuerdos y las jarcias de primavera.
Era también como un otoño largo que se aguarda ante la entrada y salida de los pasajeros
Y a lo lejos, se veían, los promontorios de heno por el campo
Y más allá las vacas ceremoniales
Aguardando el ordeño o el ritual del sacrificio para el abastecimiento de la carne.
Todo parecía florecer como en esa época del año, mi primer paseo de una estación a la otra,
Como la oruga ente el dolor de no encontrar el arcoíris en las flores.
Mi padre le tenía fobia a los billetes de tren pues solía extraviarlos.
Una noche, muy entrada la noche, vinieron a buscarlos los de la GESTAPO
Y hurgaron en cada hendidura de la casa para probar sus orígenes judíos
Y tener todos los pretextos para aglutinarlos como reses
Rumbo al matadero.
Mi padre entonces olvidó la fobia o la cambió por otra.
Le tomó miedo a las noches y a las hordas de negro que penetran en las casas
Y a los trenes asesinos que silbaban como becerros degollados
O como cabras terriblemente tristes que soñaban con pastar libremente
Rumiando las hierbas antes de atisbar el gran bosque, el gran bosque y la enormidad del cielo y de las tundras.
III
YO, EL HIJO, EL POETA
¿Quién no recuerda la primera elegía de Duino y no se deleita imaginando el estrechar de los ángeles?
¿Quién se atrevería a escribir sobre ese impulso,
El recuerdo de aquella lectura de Rilke en medio de un bosque de tilos
O cipreses?
¿Quién no arremete contra las injusticias de su siglo y de los siglos anteriores?
¿Quién no se sumerge en las protestas sociales cuando de tus manos salen palomas
Y cuentas los huesos de las flores y las manzanas rodando en medio de la guerra?
Es la contradicción de escribir la belleza
Y no vivir la felicidad de escribirlo todo
Tras el dolor propio y el ajeno;
De contemplar la herrumbre sin poder devolver el brillo original de los metales,
La inutilidad de abrir el pecho y acomodar el corazón para que siga latiendo como un reloj Programado por presidiarios,
El atraer de la memoria a través de gestos o pinturas
Cuando nadie nos delate en el otro hemisferio.
La puerta llevada a juicio por abrirse en el momento equivocado.
,
Por eso, ciertos pájaros penetran a la casa creyendo que los recibirá el espíritu
De aquel árbol que salvaguarda las vivencias y las venganzas.
Recuerdo la náusea de los primeros versos,
El afán de esconderme sin que mis padres oyeran el quebrar de la cristalería,
Mis reconcomios de poeta triste que soñó con el correr de las aguas
Y se quedó esperando en el abismo, el retorno de los ángeles.
.
IV
LA FAMILIA
No es un secreto.
Se pasa de generación a generación
En las noches de fuego itinerante
Las familias no se agrupan según las estaciones
Primavera, verano, otoño, invierno;
Se descalzan
para cargar
desde muchos kilómetros
una lira
Y entonces colocarla en las manos de aquel que según ellos puede escribir los versos,
Aquellos versos que pueden describir el horror, todo el horror.
-16-
Llena de nieve mi mano. Llena de pájaros mi mano.
-Aquí queda la noche.
-Aquí descargan la armería.
-Aquí empaquetan a los niños judíos.
-Aquí toman a una mujer rubia, alta y de ojos azules como secretaria sin importar su procedencia.
-Estas mujeres lozanas son llevadas para experimentar con el gen de los gemelos.
-Estos acá les extraen la tiroides y otras glándulas y van anotando la evolución
de su catástrofe y sus patrones de conducta.
A Paul Celan lo someten a experimentos con la escritura traumática
(Herida + poema inmediato)
(Tortura + poema inmediato)
(Masacre + poema inmediato)
(Cadáveres exquisitos + poema inmediato)
(Cámaras de gas de hermanos + poema inmediato)
(Fusilamientos + poema inmediato)
(Talleres de escritura creativa + poema inmediato)
(Clínicas literarias + poema inmediato)
(Sufra, escriba, edite y publique su libro + éxito inmediato)
-Pase, Monsieur Celan, queremos ver los resultados de su poema inmediato.
-17-
Tras de ti, la niebla.
Tras de ti, el mercado y el estruendo del barrio latino.
Son las horas desmenuzadas que se advienen hacia adentro.
Tampoco es la piedra que se retira manchada de pintura.
Sobre ella cayeron algunos sentimientos y algunas lágrimas
De modelos extintos.
Hay una mujer romántica remedando medias
Sobre Les Champs Elysées.
Hay una paloma gravitando en el centro de la unión.
Y son las semillas y son los cantos de un ghetto viviente.
Es la neblina de follaje sobre los zapatos
Y los abrigos de entristecida piel.
Aparecen corceles en la escena y alguien difumina su cara en cortinaje.
Son las estrellas de otros espectáculos.
Ellos van abandonando sus sombreros
Y desde esos sombreros se liberan parvadas de aves:
Aves de Europa,
Aves del Mediterráneo,
Aves de Asia
Aves del trópico americano.
Aves nunca traficadas.
Es el himno interpretado por el único pájaro
Que alimentamos en medio de la multitud
Como si guardáramos el deseo
De que va a vivir
De que seguirá existiendo
Más allá de la muerte
Más allá del tronco y su nido;
Más allá de su eclosión,
Cuando yo canto.
-18-
Siglo XXI.
Sobre un muro hay un personaje sosteniendo un globo.
Es el globo
rojo
desde un graffiti ¿de Bansky?.
El spray nos espera en la noche abierta de las medusas.
Ellas se expanden
Buscando el racimo de la luz,
El bulbo raquídeo de la muerte en el agua.
Es el poeta con boca y manos de medusas,
Las medusas líquidas y las medusas calcáreas.
El globo
Asciende entre golpes de aire hacia la órbita
Del mundo.
El personaje del globo testifica la visión anterior.
El personaje del globo es asexuado o andrógino: nos representa a todos.
El personaje del globo asciende hacia otras capitales.
El personaje del globo es políglota; escuchará toda crítica y halagos.
El personaje del globo es universal y es producto de la globalización.
Quizás Bansky ha grafitado al poeta Paul Celan en una muestra de arte visual sobre el paredón.
El poeta ha vuelto a erguirse sobre el viejo puente Mirabeau con un globo rojo y con sus versos para el mundo.
-19-
Yo, Paul Celan, el mayor lírico alemán de la posguerra
Ataviado de sombrero y gabardina
Para no encontrar la lluvia
Ni el rastro del sol;
Escapo furtivamente
Hacia el agua.
No culpo a nadie.
Todo recuerdo es mío.
Todo desierto es propio.
Esta piedra
Que escojo
Para hundirme
La extraje del vacío.
Es mi decisión
De escoger
Como a mi patria
Un puente
En mi suicidio;
Un puente
Donde otros
Puedan caminar
Sobre mis huellas
Quizás a nadie le importe
La luminosidad de mis heridas
Las heridas despiden
Luz
Sobre los nombres
De aquellos que serán elegidos
Para cantar al firmamento
Doy gracias por el tiempo
En que me refugié en mis metáforas
Os dejo
Fuego
Tulipanes
Y amapolas
No recordaré la duda
Sobre el tiempo
En mis rodillas
No recuerden
Por favor
Los apellidos
De verdugos
Exterminadores
Y cobardes
Mi corazón
Permanecerá
En un cauce natural
Quizás llegue a una bahía
Y se devuelva
Al nacimiento de un río
Yo seguiré permaneciendo
En el ascetismo
Del agua
Y las cenizas
El Mirabeau
Llevará mi sangre
Y también sostendré
Los pasos
De una gente hacia otra gente por la tierra.
Os dejo
Mi libertad
Entre
Fuego
Sangre
Tulipanes
Y amapolas
-20-
No quisiste encender el incienso de los dioses que duermen contigo
En ese tren imparable
donde siempre partes
y te marchas.
Un pañuelo famélico se agita para despedir al poeta del vagón de los judíos.
Irradia entonces, guijarro de agua.
Fulgura entonces, piedra depresiva.
Dicen que aquí en París como en Bucarest la muerte finge ser soldado,
Algunos hombres dicen que sus condecoraciones llevan vértebras de niño
Y que su rostro es una anémona negra que ha despatriado el mar,
Un mar que bebemos lentamente hasta reconocer la arena y las gaviotas.
Los labios despiden al silencio y nos obligan a tomar los remos para la tempestad
Y la nunca calma de los dones.
No pudiste y no pudieron fabricarte un puente,
Un puente que gima de noche y se ilumine con los colores de la aurora boreal;
Cuando los deslaves anímicos adquieren la inversión del cuchillo y la labor de la hojarasca.
Quizás acaso una navaja te parezca un rito inicial para herir las frutas
O cantar hasta que se aprenda un yidish para clamar por los asfódelos encubiertos del destino.
No hubo mansiones ni manjares.
No hubo condumio que no fuera despojado de sus reinas.
Es una ración para el hambre y el equilibrio,
Un aliento que se toma entre la boca y se vuelve más austral cuando lo restituimos
En forma de pigargo sobre los revisteros y los puestos del mercado,
Cuando tu caminata inicia desde alguna calle poco transitada
O desde un campanario donde los estorninos aprenden a bautizar el tiempo
Que se desfragmenta en tu pecho y se yergue hacia otros soles
Con su insistente baba mientras los faros atentan contra el musgo de tu miedo
Sin saber por qué y a dónde;
Sólo marchar desorientado y aguardar que el eclipse alargue su mano para alcanzarte en ese impulso
De hormiga
De ir llevando sobre los hombros el terrón de la audacia y las maletas repletas de hojas manuscritas y suicidas,
Poemas breves que bajo el agua florecerán como las amapolas de tu último
destierro.
Irradia entonces, guijarro de agua.
Fulgura entonces, piedra depresiva.
Javier Alvarado- Nació en Santiago de Veraguas-Panamá- 1982. Poeta ganador de premios nacionales e internacionales de poesía como el Ricardo Miró, Rogelio Sinán, Mención Casa de las Américas de Cuba, Nicolás Guillén, Mención Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo, Fuente Vaqueros-Casa natal de Federico García Lorca, entre otros. Cuenta con veinticinco poemarios y tres antologías.
Semblanza y fotografía proporcionadas por Javier Alvarado

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