Poesía de Mireya Guzmán Burgos

 

 

Hay un secreto tras la torre,
cae al alba
y llegas en tu barca
gritando mi nombre.

Fue en vano atrás la vida
sin nuestro amor
nada creo.

Crear juntos de nuevo
ese elixir con sabor
senda y fin sobre ti
debajo de mí
tú siempre, sí.

Y fue vagando la sombra
que de color falta estaba
así llegó quien perdurara
sobre, sin, atravesada.

Tu canción en mis latidos
aquella noche fue acunada
sobre tu rostro un suspiro
y en esta boca de río
un beso eterno y bendecido.

Yo no le contengo el verbo al agua,
y llegas tú
gritando mi nombre
y yo respondo, desde siempre,
tú siempre, sí.

 

***

 

Cómo sería 

 

la cuna de tus palabras

 

si vieras mis ojos de sol, todavía,

 

a pesar de las mareas oscuras.

 

 

 

Cómo sería saltar desde esta cornisa.

 

 

 

Quizás la gota 

 

se sostuviera en tu risa

 

si en medio de una canción 

 

la nota sostenida 

 

fuera yo en tus rodillas. 

 

 

 

Cómo sería nuestra canción...

 

 

 

Miro..., como quien descubre. 

 

Con el ansia viva de encontrar respuesta 

 

aun con la certeza de que nada es lo que parece,

 

y de que solo en tu mirada hay evidencia. 

 

 

 

De que hay un oasis tras la arena que me crece.

 

 

 

Como un no ver, miro...

 

 

 

Con el tacto roto rebrotando.

 

 

 

Con el gusto intacto.

 

 

 

Con la sed eterna de quien siempre fue 

 

manantial que cubre cada grieta.

 

 

 

***

 

Eso que dice la tarde

 

sabe a hilo de miel.

 

De jazmines se ha prendido 

 

la entera ausencia de un querer...

 

 

 

Es tan dulce la tristeza

 

si es en tus ojos mujer,

 

que enredarse entre tus dedos

 

un cielo tiene que ser.

 

 

 

Sabe a hilo de miel

 

si es en tus ojos mujer.

 

 

 

***

 

 

 

Recuesta el pesar sobre la tierra el ave.

 

Letra que surca el cielo 

 

libre se ha de quedar 

 

si un susurro le cede al viento 

 

el suspiro de su vuelo 

 

anhelando eternidad. 

 

 

 

***

 

 

 

 

 

Y los recuerdos, se volvieron ruinas.

 

Las cartas borraron el tiempo 

 

que se quedó sin cuerda.

 

 

 

No hubo más hora que la de no escucharte 

 

tras la puerta.

 

 

 

Murió el color de una armadura que ayer parecía muerta.

 

Tu cuerpo en cambio 

 

desnudo tirita el frío del vil metal vistiendo de nuevo sus huesos. 

 

 

 

Fue más completo y entero 

 

en aquel hueco secreto 

 

 

 

lo vulnerable ante el beso 

 

lo venerado en exceso.

 

 

 

Ya no hay mirada que alimente los días, 

 

hay una silla vacía, 

 

una ventana mirando a una esquina

 

 

 

y una cortina 

 

 

 

matando al amor.

 

 

 

***

 

 

 

 

 

Para que la noche recline el ansia sobre mi pecho

 

y yo guarde el silencio de esta luna inquieta. 

 

 

 

Para que el verano no ruegue un invierno, 

 

y no cante el sol sobre el trigo

 

una oda al olvido.

 

 

 

Para que no se entere el río 

 

que de tus labios me privo.

 

 

 

Con el susurro vivo

 

de un ruiseñor dormido, 

 

traigo yo el qué y el cuándo. 

 

 

 

Dime si tú de mí 

 

quieres un beso así...

 

 

 

Alguien me dijo

 

 

 

que sí.

 

 

 

***

 

 

 

Quiero decir,

 

que antes de que la terca realidad 

 

porte en su mano de franqueza 

 

el aroma que guardabas para mí 

 

 

 

y la tormenta se lo lleve 

 

esparciendo en gotas 

 

por las calles y entre plazas

 

su mágico elixir

 

 

 

antes de ser rocío,

 

 

 

ya en la mañana supe

 

al pisar la humedad de la hierba 

 

 

 

que el instante amargo de perderte,

 

no era trueno ni raíz,

 

 

 

que era reverdecido monte

 

tierra seca y siembra 

 

viento del este

 

 

 

fin y principio 

 

 

 

metamorfosis 

 

 

 

parte entera 

 

sobre

 

sin 

 

 

 

senda 

 

sino...

 

 

 

Antes de ti,

 

 

 

quiero decirte...

 

 

 

tanto...

 

 

 

***

 

 

 

Y pensé que era la noche,

 

que un cielo raso descolgaba al alba las estrellas. 

 

 

 

Pensé que el surco de tu espalda era una espada 

 

y el arco de la mía se rasgaba 

 

con esa luz que todo lo cegaba.

 

 

 

Allí vimos desnudos el uno frente al otro

 

que éramos ciertos.

 

 

 

Tal vez no presintiéramos esto que existe 

 

aunque sin nombre se resiste.

 

 

 

Si es don o sed

 

 

 

Si tiembla entre los huesos

 

 

 

Si viste con sus flores los desiertos.

 

 

 

Coge mi mano y cuéntale a la luna 

 

¿Acaso ves teñir de sangre el suelo

 

con esa desnudez que nos contempla 

 

igual que hijos de Dios

 

paridos frente a un mundo 

 

que antes de dos

 

fue uno?

 

 

 

Ya llegan los corceles. 

 

Cabalgan cielos entre nubes.

 

Ya suenan las trompetas

 

y rompen, de alabastro, sus columnas,

 

igual que entre mis muslos se hizo un templo.

 

 

 

Quizás sea el latido.

 

Quizás otro planeta 

 

Quizás el fin de todo 

 

nos llene de belleza 

 

esta existencia,

 

y crezca entre los dos la coherencia 

 

que el blanco de los años nos cedió

 

 

 

para poder mirarnos 

 

 

 

igual que un día 

 

 

 

miró de frente al mío

 

 

 

tu bello corazón. 

 

 

 

 

 

 

 

ODA AL AMOR

 

 

 

(A)

 

Te amo desbocada,

 

desde el origen yo te amo.

 

 

 

Te amo en el grito del silencio, 

 

en el crujío seco tras el paso.

 

 

 

Te amo liviano y con todo el peso,

 

pero te amo. 

 

 

 

Te amo sin saber cómo llegué hasta aquí sin ti,

 

con el abismo de saberme en ti sin existir,

 

con la certeza sorda del amor que sé.

 

 

 

(M)

 

Se hace tan larga la espera. 

 

 

 

Se hace tan largo no ver tu mirada alumbrando mi mañana...

 

 

 

San Lucía me guarde la luz que me falta sin tu presencia.

 

 

 

Vuelve mi amor...

 

dame el aliento del día.

 

 

 

(O)

 

Toco los límites de tu existencia 

 

y paseo en tu contorno, las yemas,

 

y me invento un recorrido casi mío.

 

 

 

Soy de ti el paisaje de todas las estaciones.

 

 

 

Siento que te dibujo frente a mí 

 

y tu cuerpo extendido 

 

me desordena con su fuego todo el frío. 

 

 

 

No hay oscuro desafío 

 

que burle esta inmensidad.

 

 

 

(R)

 

Te busco entre lo vasto del silencio de esta noche.

 

Soy réplica temprana del sentido de tenernos

 

y busco algo de ti en cada pliegue.

 

No encuentro las razones

 

si no eres tú mi alba y mi mañana.

 

Te amo de una forma sobre humana

 

y solo soy en ti

 

mis ganas de vivir

 

si es a tu lado.

 

Llegas Amor

 

 

 

y ciñes contra mí 

 

arrebatado el corazón 

 

 

 

Y tus brazos abren 

 

el cobijo de mi alma

 

 

 

Soy en tu risa

 

fuego y dulce suvenir

 

 

 

Solo el silencio 

 

asiste a lo inmenso 

 

de reconocer en el otro 

 

su esencia 

 

 

 

Ayyy si la noche presintiera 

 

que tus besos ya son en mi piel 

 

las estrellas 

 

 

 

Todo cabe entre nuestro pecho

 

 

 

Universo que nos reconstruye

 

 

 

Templo y oasis

 

 

 

Tu vientre mecido en mi ombligo 

 

 

 

Un Todo invencible.

 

 

 

Llegas...

 

Amor

 

 

 

y te quedas.

 

 

 

Sujétame el corazón,

 

si en el suelo ves de sangre,

 

un camino.

 

 

 

Sujeta tú el latido

 

 

 

que yo no alcanzo las calles

 

 

 

que no comprendo los mapas 

 

 

 

que soy un raro destino.

 

 

 

Anoche vino a buscarme el humo de un cigarrillo, 

 

anoche cenó conmigo 

 

y se bebió todo el vino. 

 

 

 

Estoy borracha de nada…

 

vacía y blanca 

 

tendida en la cama.

 

 

 

Estrecha el alma.

 

 

 

Rendida al alba de un despertar 

 

que solo sabe sangrar. 

 

 

 

Mis manos no sienten nada,

 

un cielo azul que se escapa.

 

 

 

Tal vez la noche me nazca 

 

y sea vientre 

 

para mí orfandad.

 

 

 

Sujétame el corazón.

 

 

 

Sujétame tú,

 

no tengas miedo.

 

 

 

Sujétame el corazón…

 

 

 

ya solo queda de él,

 

latido hueco

 

y mucha sangre. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mireya Guzmán Burgos (Pamplona) es poeta y artista multidisciplinar. Estudió música e interpretación. Escribe poesía y narrativa desde los catorce años y ha formado parte de colectivos poéticos de proyección internacional.

 

Su obra poética ha recibido reconocimiento crítico y académico. Tiene publicado un poemario, “En el aire suspendido”, prologado por Patrick Rosas y recientemente reseñado por el escritor y académico José Sarria,. En 2025 publica El sentido de lo perpetuo, edición limitada y numerada de carácter bibliófilo, Actualmente trabaja en la edición de su segundo poemario y en la reedición del primero.

 

Galardonada varias veces en certámenes internacionales, sus poemas han sido incluidos en diversas antologías poéticas, así mismo será publicada en revistas literarias, con traducciones al francés y al italiano.

 

En 2025 participa en festivales y encuentros poéticos de prestigio en España y en eventos internacionales. Su obra ha sido expuesta en el Museo Histórico de Écija junto al pintor realista internacional Marcelo Andrade, siendo además musa y protagonista de la serie pictórica Amor aMar, con proyección en Chile y Argentina.

 

Comparte y recita diariamente su poesía en redes sociales. Dirige la sección dominical de poesía “Huella poética” en el medio de prensa internacional *ENnews* (El Salvador) y forma parte del equipo de locución del programa radiofónico internacional Canal del Misterio.

 

Recientemente ha sido propuesta como académica en la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional (New Jersey)

 

 

 

 

 

 

 

Semblanza y fotografía proporcionadas por Julio César Bustos 

 



Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Marcelo Andrade (viernes, 22 mayo 2026 18:00)

    Que maravillosa poesía, que viaje más hermoso por las emociones, es un placer leer y transitar entre versos, metáforas, muchas gracias a esta prestigiosa revista por permitirnos dimensionar el gran talento y amor de Mireya Guzmán Burgos.