Hay un secreto tras la torre,
cae al alba
y llegas en tu barca
gritando mi nombre.
Fue en vano atrás la vida
sin nuestro amor
nada creo.
Crear juntos de nuevo
ese elixir con sabor
senda y fin sobre ti
debajo de mí
tú siempre, sí.
Y fue vagando la sombra
que de color falta estaba
así llegó quien perdurara
sobre, sin, atravesada.
Tu canción en mis latidos
aquella noche fue acunada
sobre tu rostro un suspiro
y en esta boca de río
un beso eterno y bendecido.
Yo no le contengo el verbo al agua,
y llegas tú
gritando mi nombre
y yo respondo, desde siempre,
tú siempre, sí.
***
Cómo sería
la cuna de tus palabras
si vieras mis ojos de sol, todavía,
a pesar de las mareas oscuras.
Cómo sería saltar desde esta cornisa.
Quizás la gota
se sostuviera en tu risa
si en medio de una canción
la nota sostenida
fuera yo en tus rodillas.
Cómo sería nuestra canción...
Miro..., como quien descubre.
Con el ansia viva de encontrar respuesta
aun con la certeza de que nada es lo que parece,
y de que solo en tu mirada hay evidencia.
De que hay un oasis tras la arena que me crece.
Como un no ver, miro...
Con el tacto roto rebrotando.
Con el gusto intacto.
Con la sed eterna de quien siempre fue
manantial que cubre cada grieta.
***
Eso que dice la tarde
sabe a hilo de miel.
De jazmines se ha prendido
la entera ausencia de un querer...
Es tan dulce la tristeza
si es en tus ojos mujer,
que enredarse entre tus dedos
un cielo tiene que ser.
Sabe a hilo de miel
si es en tus ojos mujer.
***
Recuesta el pesar sobre la tierra el ave.
Letra que surca el cielo
libre se ha de quedar
si un susurro le cede al viento
el suspiro de su vuelo
anhelando eternidad.
***
Y los recuerdos, se volvieron ruinas.
Las cartas borraron el tiempo
que se quedó sin cuerda.
No hubo más hora que la de no escucharte
tras la puerta.
Murió el color de una armadura que ayer parecía muerta.
Tu cuerpo en cambio
desnudo tirita el frío del vil metal vistiendo de nuevo sus huesos.
Fue más completo y entero
en aquel hueco secreto
lo vulnerable ante el beso
lo venerado en exceso.
Ya no hay mirada que alimente los días,
hay una silla vacía,
una ventana mirando a una esquina
y una cortina
matando al amor.
***
Para que la noche recline el ansia sobre mi pecho
y yo guarde el silencio de esta luna inquieta.
Para que el verano no ruegue un invierno,
y no cante el sol sobre el trigo
una oda al olvido.
Para que no se entere el río
que de tus labios me privo.
Con el susurro vivo
de un ruiseñor dormido,
traigo yo el qué y el cuándo.
Dime si tú de mí
quieres un beso así...
Alguien me dijo
que sí.
***
Quiero decir,
que antes de que la terca realidad
porte en su mano de franqueza
el aroma que guardabas para mí
y la tormenta se lo lleve
esparciendo en gotas
por las calles y entre plazas
su mágico elixir
antes de ser rocío,
ya en la mañana supe
al pisar la humedad de la hierba
que el instante amargo de perderte,
no era trueno ni raíz,
que era reverdecido monte
tierra seca y siembra
viento del este
fin y principio
metamorfosis
parte entera
sobre
sin
senda
sino...
Antes de ti,
quiero decirte...
tanto...
***
Y pensé que era la noche,
que un cielo raso descolgaba al alba las estrellas.
Pensé que el surco de tu espalda era una espada
y el arco de la mía se rasgaba
con esa luz que todo lo cegaba.
Allí vimos desnudos el uno frente al otro
que éramos ciertos.
Tal vez no presintiéramos esto que existe
aunque sin nombre se resiste.
Si es don o sed
Si tiembla entre los huesos
Si viste con sus flores los desiertos.
Coge mi mano y cuéntale a la luna
¿Acaso ves teñir de sangre el suelo
con esa desnudez que nos contempla
igual que hijos de Dios
paridos frente a un mundo
que antes de dos
fue uno?
Ya llegan los corceles.
Cabalgan cielos entre nubes.
Ya suenan las trompetas
y rompen, de alabastro, sus columnas,
igual que entre mis muslos se hizo un templo.
Quizás sea el latido.
Quizás otro planeta
Quizás el fin de todo
nos llene de belleza
esta existencia,
y crezca entre los dos la coherencia
que el blanco de los años nos cedió
para poder mirarnos
igual que un día
miró de frente al mío
tu bello corazón.
ODA AL AMOR
(A)
Te amo desbocada,
desde el origen yo te amo.
Te amo en el grito del silencio,
en el crujío seco tras el paso.
Te amo liviano y con todo el peso,
pero te amo.
Te amo sin saber cómo llegué hasta aquí sin ti,
con el abismo de saberme en ti sin existir,
con la certeza sorda del amor que sé.
(M)
Se hace tan larga la espera.
Se hace tan largo no ver tu mirada alumbrando mi mañana...
San Lucía me guarde la luz que me falta sin tu presencia.
Vuelve mi amor...
dame el aliento del día.
(O)
Toco los límites de tu existencia
y paseo en tu contorno, las yemas,
y me invento un recorrido casi mío.
Soy de ti el paisaje de todas las estaciones.
Siento que te dibujo frente a mí
y tu cuerpo extendido
me desordena con su fuego todo el frío.
No hay oscuro desafío
que burle esta inmensidad.
(R)
Te busco entre lo vasto del silencio de esta noche.
Soy réplica temprana del sentido de tenernos
y busco algo de ti en cada pliegue.
No encuentro las razones
si no eres tú mi alba y mi mañana.
Te amo de una forma sobre humana
y solo soy en ti
mis ganas de vivir
si es a tu lado.
Llegas Amor
y ciñes contra mí
arrebatado el corazón
Y tus brazos abren
el cobijo de mi alma
Soy en tu risa
fuego y dulce suvenir
Solo el silencio
asiste a lo inmenso
de reconocer en el otro
su esencia
Ayyy si la noche presintiera
que tus besos ya son en mi piel
las estrellas
Todo cabe entre nuestro pecho
Universo que nos reconstruye
Templo y oasis
Tu vientre mecido en mi ombligo
Un Todo invencible.
Llegas...
Amor
y te quedas.
si en el suelo ves de sangre,
un camino.
Sujeta tú el latido
que yo no alcanzo las calles
que no comprendo los mapas
que soy un raro destino.
Anoche vino a buscarme el humo de un cigarrillo,
anoche cenó conmigo
y se bebió todo el vino.
Estoy borracha de nada…
vacía y blanca
tendida en la cama.
Estrecha el alma.
Rendida al alba de un despertar
que solo sabe sangrar.
Mis manos no sienten nada,
un cielo azul que se escapa.
Tal vez la noche me nazca
y sea vientre
para mí orfandad.
Sujétame el corazón.
Sujétame tú,
no tengas miedo.
Sujétame el corazón…
ya solo queda de él,
latido hueco
y mucha sangre.
Mireya Guzmán Burgos (Pamplona) es poeta y artista multidisciplinar. Estudió música e interpretación. Escribe poesía y narrativa desde los catorce años y ha formado parte de colectivos poéticos de proyección internacional.
Su obra poética ha recibido reconocimiento crítico y académico. Tiene publicado un poemario, “En el aire suspendido”, prologado por Patrick Rosas y recientemente reseñado por el escritor y académico José Sarria,. En 2025 publica El sentido de lo perpetuo, edición limitada y numerada de carácter bibliófilo, Actualmente trabaja en la edición de su segundo poemario y en la reedición del primero.
Galardonada varias veces en certámenes internacionales, sus poemas han sido incluidos en diversas antologías poéticas, así mismo será publicada en revistas literarias, con traducciones al francés y al italiano.
En 2025 participa en festivales y encuentros poéticos de prestigio en España y en eventos internacionales. Su obra ha sido expuesta en el Museo Histórico de Écija junto al pintor realista internacional Marcelo Andrade, siendo además musa y protagonista de la serie pictórica Amor aMar, con proyección en Chile y Argentina.
Comparte y recita diariamente su poesía en redes sociales. Dirige la sección dominical de poesía “Huella poética” en el medio de prensa internacional *ENnews* (El Salvador) y forma parte del equipo de locución del programa radiofónico internacional Canal del Misterio.
Recientemente ha sido propuesta como académica en la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional (New Jersey)
Semblanza y fotografía proporcionadas por Julio César Bustos

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Marcelo Andrade (viernes, 22 mayo 2026 18:00)
Que maravillosa poesía, que viaje más hermoso por las emociones, es un placer leer y transitar entre versos, metáforas, muchas gracias a esta prestigiosa revista por permitirnos dimensionar el gran talento y amor de Mireya Guzmán Burgos.