Poesía de Raúl Gómez Jattin

Gracias señor

por hacerme débil

loco

infantil

Gracias por estas cárceles

que me liberan

Por el dolor que conmigo empezó

y no cesa

Gracias por toda mi fragilidad tan flexible

Como tu arco

Señor Amor

 

**

SI SE QUIERE LLEGAR a ser una buena víctima

es necesario saber de toda la dulzura

que entrelaza al verdugo con la muerte

de la paciencia con que afila su hacha

de la soledad que ilumina su vida

y la de sus inocentes hijos

del esfuerzo que implica portar y levantar el arma

de la sangre que pringa sus pantalones

Todas esas consideraciones deben estar presentes

en el momento de recoger nuestro pelo sobre la nuca

y poner en sus manos el pescuezo

 

**

 

LA MUERTE camina en tus huesos

y florece en tu piel

lo que me ofreces entonces

es una rosa

cuyos pétalos

caen

Lluvia de la eternidad

 

**

 

UN FUEGO EBRIO DE LAS MONTAÑAS DEL LÍBANO

 

Yo sé de memoria   Dama enlutada

Señora de mi noche  Verdugo de mi día

En ti están las fuentes de mi melancolía

y del fervor de estos versos

En ti circula un fuego ebrio de las montañas del Líbano

En mí vapores densos de tu delirio nublan

Mi mediocre razón española

Madre yo te perdono el haberme traído al mundo

Aunque el mundo no me reconcilie contigo

 

**

 

ESE QUE NO AMA

 

La nieve de los años

bajó de tu cabello a tus pupilas

y te quedaste ciego

y luego te quedaste casi mudo

 

Castigo de la vida

a quien creyó engañarla

con la buena suerte

 

Castigo del amor

a quien usó la mentira

y la calumnia

como arma

 

Castigo de la muerte

quien se sentará en tu cama

y tú no la verás

 

**

 

ANTE UN ESPEJO OSCURO

 

Como una corriente quieta manchada de petróleo

que iridisa y apaga una imagen que no reconozco

Ante un espejo oscuro aún soy un hombre joven

 

Esos no son mis ojos   Son demasiado bellos

para ser los míos   No tengo esos fulgores

ni esas pestañas iluminadas de adolescencia

 

No aparece mi prematura calva   Ni el abotagamiento

inicial de mis duros cuarenta años vividos

entre la soledad y la locura   Mi boca

destruida en su tierna intimidad no acusa el daño

 

La nariz y la barbilla muestran un equilibrio

que nunca han mantenido   Con cierta sombra apolínea

 

Ese espejo tiene algo de alcahuete de la vida

De generoso prostituto que me regala maldad

 

**

 

PEQUEÑA ELEGÍA

 

Ya para qué seguir siendo árbol

si el verano de dos años

me arrancó las hojas y las flores

Ya para qué seguir siendo árbol

si el viento no canta en mi follaje

si mis pájaros migraron a otros lugares

Ya para qué seguir siendo árbol

sin habitantes

a no ser esos ahorcados que penden

de mis ramas

como frutas podridas en otoño

 

**

 

ELOGIO DE LOS ALUCINÓGENOS

 

Del hongo stropharia y su herida mortal

derivó mi alma una locura alucinada

de entregarle a mis palabras de siempre

todo el sentido decisivo de la plena vida

 

Decir mi soledad y sus motivos sin amargura

Acercarme a esa mula vieja de mi angustia

y sacarle de la boca todo el fervor posible

toda su babaza y estrangularla lenta

con poemas anudados por la desolación

 

De la interminable edad adolescente

otorgada por la cannabis sativa diré

un elogio diferente   Su mal es menos bello

Pero hay imágenes en mi escritura

que volvieron gracias a su embrujo enfermizo

Ciertos amores regresaron investidos de fulgor

eterno   Algunos pasajes de mi niñez volcaron

su intacta lumbre en el papel   Desengaños

de siempre me mostraron sus vísceras

 

Hay quien confía para la vida en el arte

en la frialdad inteligente de sus razonamientos

Yo voy de lágrima en lágrima prosternado

Acumulando sílabas dolorosas que no nieguen la risa

Que la reafirmen en su cierta posibilidad de descanso del alma

No de su letargo

 

Voy de hospital en cárcel en conocidos inhóspitos

como ellos   Almas con cara de hipodérmica

y lecho de caridad   Entregándole mi compañía

a cambio de un hueso infame de alimento

 

Toda esa gran vida a los alucinógenos debo

La delicadeza de un alma no está casi

en lo que se apropia   Sino en el desprecio de ese estorbo

sangriento cual banquete de Tiestes

que la opulencia inconsciente ofrece vana y fútil

 

**

 

OH WALT WHITMAN

 

Ustedes que no conocen

esta jaula

¿han cantado alguna vez

a la libertad?

Porque el carcelario gozó

con su delito

sin embargo

yo que no soy delincuente

estoy preso

y canto a lo libre

a lo que vuela

a lo que canta

sin ningún provecho personal

 

**

 

ESTÁ TENDIDO EN LA ACERA

 

Su alma está ausente

Su sensibilidad presente

No consigue conciliar el sueño

La cara sobre el dorso de la mano

pretende una mínima comodidad

La gente pasa en sus raudos carros

Las estrellas brillan para el desdichado

 

¿Qué hacer en esta noche fatal?

Intentar dormir

Olvidar la intemperie

 

Sus pies tactan piedrecillas

en el descampado lecho   incomodándolo

 

¿Vendrá esta noche el diablo

con su conversación cautivante?

¿O llegará Jesucristo a increparlo

diciéndole que es el peor hombre del universo?

Raúl Gómez Jattin. Poeta colombiano nacido en Cartagena de Indias (1945). Vivió su infancia y adolescencia en Cereté, Córdoba. Realizó estudios de derecho en la Universidad Externado de Colombia. Allí se dedicó al teatro, participó como actor en varios montajes y realizó adaptaciones de obras literarias que se publicaron en la revista literaria Puesto de Combate.

Tras ingresar en varias clínicas psiquiátricas y vivir en la calle, se dedicó a escribir poesía.

En 1989 se trasladó a Cartagena, sus últimos años los pasó entrando y saliendo de varias instituciones de psiquiatría.

El 22 de mayo de 1997 muere en Cartagena atropellado por un autobús.

 

 

 

Fotografías extraídas de la página periodicolapizlazuli y del blog eltriunfodearciniegas.

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