Poesía de Marin Sorescu

 

 

Lo siento por las mariposas

 

Lo siento por las mariposas

cuando apago la luz,

y por los murciélagos

cuando la enciendo…

¿Es que no puedo dar un paso

sin agraviar a alguien?

 

Suceden tantas cosas misteriosas,

que siempre estoy tentado de llevarme la mano

a las sienes,

pero un ancla arrojada del cielo

me tira hacia abajo…

 

No ha llegado el tiempo

de quemar las naves,

deja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hablamos sobre el tiempo

 

Agotadas todas las materias

hablemos ahora sobre el tiempo,

cada uno de nosotros diga algo

sobre el tiempo.

 

Yo, para abrir la discusión

opinaré que llueva,

que soñé una gran nube

la que sin tregua ha llovido sobre mí,

mojándome los pensamientos hasta la piel.

 

Que alguien

me contradiga, apoyando el buen tiempo.

que en los próximos tres siglos

el cielo será tan sereno

que nos veremos unos a otros

sin necesidad de fuegos artificiales,

que esto diga.

 

Que otro nos hable sobre una hoja marchita

volando entre los árboles desnudos

sin que ninguno pueda retenerla.

Mañana pasará por nuestra calle,

salgamos a los balcones

para verla también nosotros.

 

Ya ves, se puede armar así una discusión,

contradigámonos y hablemos tan alto

que los grillos huyan de nosotros aterrados.

 

Se trata de que no caiga el silencio entre nosotros,

se trata de que seamos felices.

 

 

 

 

Perspectiva

 

Si te alejaras un poco

crecería mi amor

como el aire entre nosotros.

 

Si te alejaras mucho

te amaría con los montes y las aguas

y con las ciudades

que nos separasen.

 

Si te alejaras más allá

del horizonte

a tu silueta se agregaría al sol

la luna y la mitad del cielo.

 

 

 

La alabarda

 

Aglomeración en el trolebús.

Gran berenjenal.

 Personas con bultos en los brazos.

Con microbios

y, en tanto estoy sentado,

a mis espaldas,

un viejo con un pico;

sepa el diablo para qué lo necesita en casa.

Lo sujeta del mango como a una alabarda

en la puerta imperial.

 

Es viejo el abuelo como el mundo,

tiene una mancha grande en el ojo derecho,

y le tiembla la mano más encima.

“A éste ahora se caerá el pico en mi cabeza,

pienso, ¡que se vaya al diablo!”

 

Por otra parte es un viejecito simpático,

amable,

parlanchín incluso.

Dice: “no se preocupe, tengo agarrado firmemente este

maldito Pico”

y sin embargo, a veces se le escapa:

¡pap, pap, pap!

Tres cuartos de los pasajeros ya fueron derribados.

Al viejo sigue escapándosele el pico,

el lo maldice y se disculpa.

“Pobre de mí, ya no resisto,

pero no se preocupen,

les ruego con el alma no se alarmen,

no se me escapará de nuevo ese maldito pico

ni ahora ni por los siglos de los siglos.

¿No ven cuán firme yo lo agarro?

Y justo entonces, ¡plap!

El camino está lleno de baches,

las sacudidas son las sacudidas.

 

Y este chofer ni siquiera se da cuenta,

hace su itinerario y qué puede importarle:

lleva pasajeros vivos o pasajeros muertos, le da igual,

de otro modo no me explico por qué no se detiene

en ninguna estación,

por qué no hace un alto,

podríamos echar abajo a este criminal chocho,

sobre todo que, como observo,

los ha liquidado casi a todos,

y ahora se ha plantado justo detrás de mí

Ccon su alabarda:

“¡eh chofer, eh chofer!”

¿Pero puede alguien escucharle a uno?

El autobús avanza, quizás pretende ir hasta el final.

Las sacudidas se intensifican,

el anciano me ha buscado conversación,

es cada vez más amable

y empezamos a charlar sobre nuestro tiempo.

 

 

Desdoblamiento

 

En la noche alguien pasea con mis ropas

y las lleva puestas.

En la mañana observo en los zapatos barro fresco.

¿Quién tendrá un modo de andar parecido a mi andar?

 

¿Desde cierto tiempo ha empezado

a vestirse también con mis pensamientos.

Cuando despierto ya no los encuentro jamás

dónde los habré puesto.

 

Están usados, cansados, con ojeras alrededor de los ojos,

se ve a las claras que alguien estuvo pensando con ellos

toda la noche.

 

¿Quién tendrá un alma parecida a mi alma?

 

Brindis

 

Levanto este hilo de agua.

A vuestra salud.

Levanto esta escama de pescado

Y bebo su lágrima.

(Suilna, 1981)

Popocatepetl, a la derecha

 

Nos anuncian el volcán,

“para vuestra información,

A la derecha, el Popocatepetl”.

¿Es que el avión marcha más lento?

Oso nevado, el cráter da

Con botas de nieve en las estrellas.

“Se pueden hacer fotografías”.

Los montes se continúan en nubes algodonosas

Que, sobre el mar, toman el lugar de los picachos.

Volamos sobre el golfo y me parece

Sentir en la mejilla la pata de hielo albo

Del volcán fortalecido por la soledad.

 

(12 de agosto 1982, en avión hacia Mérida)

 

 

 

Canto de la escama de pescado

 

Gigante,

con la cola en una lágrima

y el hocico al mar,

mira cómo he jugado en tu espinazo

durante tres días…

Me he deslizado esquiando sobre tus espinas

durante tres noches encantadas.

 

Si no fuera por nuestros ojos

Por una parte y por otra

Habrías permanecido en tierra firme.

Gigante con huevas históricas.

 

Nosotros, hermanos juramentados,

Que bebemos tu salud

En un cuerno de vieja luna nueva

Te preguntamos ahora retóricamente:

¿somos o no somos balcánicos?

 

 

Traducción de Omar Lara

 

Los presentes poemas fueron tomados de el libro “El centinela de la galaxia

Editado por la Universidad Autónoma Metropolitana en 2007

 

 

Marin Sorescu. Poeta, dramaturgo y novelista rumano nacido en Bulzeşti, provincia de Dolj en 1936.
Licenciado en idiomas modernos por la Universidad de Laşi, publicó su primer libro de poemas en 1964 bajo el título "Solo entre los poetas". En su época de estudiante fundó  y colaboró con varias publicaciones literarias, iniciando una prolífica carrera literaria que lo convirtió en uno de los exponentes más importantes de la poesía de la posguerra en su país.
De su vasta obra poética, los poemarios mas relevantes corresponden a "Poemas censurados" y "Casa bajo vigilancia", publicados tardíamente.
De los importantes galardones obtenidos, se destacan:  Premio de la Academia rumana 1968 y 1977, Medalla de Oro Napoli ospite de Italia 1970, Premio International Fernando Rielo de Madrid 1983,  Premio Internacional Herder de la Universidad de Viena  en 1977, y Premio de la Unión de Escritores de Rumanía  en seis ocasiones. Falleció en Bucarest en 1996.

 

 

Semblanza tomada de la página Poesía a media voz.

 

Fotografía tomada de la Fundación Marin Sorescu. 

 

El poeta, editor y traductor Omar Lara nació en el pueblo de Nueva Imperial, en el sur de Chile, el día 9 de junio de 1941. Es el fundador y principal impulsor del grupo y la revista de poesía Trilce, aparecidos en Valdivia en 1964 bajo el alero de la Universidad Austral de la misma ciudad.

Durante los años sesenta fue uno de los principales animadores del panorama literario nacional organizando encuentros en el sur de Chile junto al grupo Trilce o publicando antologías con la obra de sus contemporáneos y pares.

Tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, Omar Lara fue encarcelado tres meses, tras lo cual se exilió en Lima, Perú; desde allí partió a Europa, asentándose finalmente en Rumania, donde se graduó en Filología en la Facultad de Lenguas Romances y Clásicas de la Universidad de Bucarest.

En 1981, Omar Lara se instaló brevemente en Madrid, España, donde refundó la revista Trilce e inició las publicaciones de Ediciones LAR (Literatura Americana Reunida), las que actualmente funcionan desde la ciudad de Concepción, ciudad en la que el poeta reside.

Además de producir una de las obras más importantes de su generación, Omar Lara ha contribuido al conocimiento de la poesía chilena en Rumania y de la poesía rumana en nuestro país, al traducir poetas como Marin Sorescu y Mihai Eminescu, entre otros.

Entre sus obras vale destacar Argumento del día (1964), Los Enemigos (1967), Serpientes (1974), El viajero imperfecto (1979), Fugar con juego (1984), Jugada Maestra (1998) y Voces de Portocaliu (2003).

Entre muchos importantes premios ha recibido el de la Casa de las Américas de Cuba en 1975, el Premio Internacional Fernando Rielo (1983) por sus trabajos de traducción, la Medalla Mihai Eminescu en Rumania (2001), la Medalla presidencial Centenario de Pablo Neruda (2004) y el año 2007, el VII Premio Casa de América, de España con su libro: Papeles de Harek Ayun.

 

Semblanza tomada de la página Memoria Chilena Biblioteca Nacional de Chile.

 

Fotografía tomada de la página Descontexto.

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