Elegía de Lídice

 

Pequeña mártir, tú, Lídice desgarrada,

 

llanto de fiebre y pólvora, de espanto desangrado,

 

diezmada flor de luto,

 

Lídice de sollozos y penetrante angustia,

 

calosfrío del paisaje de cenizas y cruces.

 

 

 

¿Qué pueden ser tu cielo y el meridiano donde

 

la sangre es una llama y la muerte una estela?

 

Eres pura y severa, Lídice solitaria,

 

Lídice de mineros, parientes fidedignos del metal;

 

eras tendido abrigo para el recio antinazi

 

 que en la noche, en el día, desde sus mismas venas

 

disparaba y mataba.

 

 

 

Pequeño pueblo muerto, orquídea mutilada,

 

arrasada por sorda fusilería de crimen,

 

hermana de dulces aldeas de Yugoslavia

 

que han caído incendiadas.

 

 

 

Lídice: diez de junio es tu gloria y tu símbolo.

 

Diez de junio de rabia, de rencor sin remedio,

 

de odio y furia infernales.

 

¡Cómo suena tu nombre de flor maravillosa,

 

de geranio y clavel, de violeta marchita,

 

de alto y débil desnudo frente al paisaje roto!

 

 

 

Pero cierra los ojos y escucha, cercenada,

 

cómo hay en todo el mundo un aliento de vida,

 

una voz de esperanza,

 

un grito de terrible y concreta victoria.

 

Mira que tu substancia, tu esencia derrotada,

 

se alza en los Grandes Lagos,

 

junto al Mississippi,

 

donde una aldea hermana ha tomado tu nombre,

 

tu perfil de muchacha, tu cuerpo atravesado.

 

Y mira, en otro valle de inhumana belleza,

 

al pie de las montañas también, Lídice mártir,

 

tu sangre cauce para soñar sus frutos

 

 

 

Estás en nuestro seno, Lídice americana,

 

Lídice mexicana.

 

 

 

Para ti, flor de muerte, de vida y de martirio,

 

nuestra tierra es un canto,

 

nuestro amor es un puño

 

y nuestro corazón sobre tu tumba,

 

¡Lídice victoriosa!

 

 

 

El presente poema fue extraído del libro Asalto al cielo, publicado por Arte y literatura, Instituto Cubano del Libro, La Habana 1975

 

 

 

Lídice (Lidice en checo, Liditz en alemán) era un pueblo de Checoslovaquia (actualmente República Checa) hoy recordado por haber sido completamente destruido en la Masacre de Lídice, a instancias de Hitler, por las fuerzas nazis de ocupación durante la Segunda Guerra Mundial en represalia por el asesinato del jerarca nazi Reinhard Heydrich.

 

 

 

(Fuente Wikipedia) 

 

 

 

 

EFRAÍN HUERTA (1914 - 1982)

 

Nació en Guanajuato el 18 de junio de 1914; murió en 1982. Hizo sus primeros estudios en León y Querétaro. En la ciudad de México cursó la preparatoria y los primeros años de la carrera de leyes. Fue periodista profesional desde 1936 y trabajó en los principales periódicos y revistas de la capital y en algunos de provincia. Fue también crítico cinematográfico. Perteneció a la generación de Taller ¡1938-1941), revista literaria que agrupó entre otros, a Octavio Paz, Rafael Solana y Neftalí Beltrán. Viajó por los Estados Unidos y Europa. El gobierno de Francia le otorgó en 1945 las Palmas Académicas. En 1952 visitó Polonia y la Unión Soviética.

 

Dentro del grupo que integró la generación de Taller, Efraín Huerta se distinguió por su sana conciencia lírica, por su apasionado interés por la redención del hombre y el destino de las naciones que buscan en su organización nuevas normas de vida y de justicia. Sus primeros libros: Absoluto amor y Línea del alba están incluidos en Los hombres del alba, además de su obra publicada en revistas hasta 1944. El amor y la soledad, la vida y la muerte, la rebeldía contra la injusticia, su lucha contra la discriminación racial, la música de los negros, la política y la ciudad de México, son los temas más frecuentes de su poesía. Recibió el Premio Nacional de Poesía en 1976.

 

 

Su poesía tiene muchas vertientes y nos ofrece innumerables lecturas, bebamos aquí de la vertiente luminosa de su amor, de la patria de su corazón y de su juventud que lo llevó a trascender su generación cronológica como uno más de los poetas nacidos décadas después. Es el suyo un caso extraño por su constante ruptura con los moldes y por eso falta la distancia para comprenderlo en su justa medida y trascendencia dentro de la historia literaria del siglo veinte".

 

 

Semblanza tomada de la página WEBMASTER: Justo S. Alarcón

 

 

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